octubre 20, 2017

ESOS ÚLTIMOS MINUTOS (Perú/Colombia)

        Somos incongruentes. La vida es incongruente. Los hombres no somos planos, somos poliedros, decía Camilo José Cela. “Somos según incida el rayo de luz en un vértice. No somos planos, somos múltiples”. Y le creo. La coherencia es un maravilloso objetivo del que distamos. Unos más que otros, pero siempre distantes. Y en el fútbol somos más poliedros que nunca.
Veo los dos últimos minutos del Perú/Colombia por la eliminatoria al mundial de Rusia y quedo desconcertado. Ambos equipos acuerdan un pacto de no agresión con Radamel Falcao de intermediario. Sé que en el fútbol pasan estas cosas y que todo es legal hasta que el árbitro diga lo contrario. Por eso la mano de Maradona, la de Tulio y la de Ruidíaz, son válidas así no lo sean. Esa trampa organizada, legal, por decir algo, es parte de la esencia del fútbol. Su atractivo y gran polémica tienen que ver con eso. Un partido de fútbol no es una escuela de moral. Nos guste o no, así es. Y ni el VAR terminará con eso. Pero esa forma tan explícita de llegar a un acuerdo parece haber pasado un límite. Recuerdo el Alemania/Austria del mundial de España. Muchos lo criticamos. Y si lo hicimos en ese entonces hoy la reacción es la misma. Pero somos poliedros.

septiembre 11, 2017

UN ARTÍCULO DE MIERDA

         Se puede escribir sobre todos los temas. No hay límites. O en todo caso los límites están en nuestra cabeza. Siempre pongo de ejemplo al gran Francisco de Quevedo y Villegas y su “Gracias y desgracias del ojo del culo, dirigidas a Doña Juana Mucha, montón de carne, mujer gorda por arrobas”. Se trata de un maravilloso libro a una de las partes más injustamente postergadas de nuestro cuerpo.

“…un  filósofo dijo:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar”.

         Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado”. 


Esta pequeña obra satírica, de exquisitez inigualable, por supuesto que también le dedica espacio a las ventosidades.

agosto 21, 2017

HISTORIAS DE LA GRAN FRUTA

La Gran Fruta era una juguería a la que le hacía publicidad en la radio. Aunque los batidos eran buenos, en realidad lo que más me impresionó era lo bien sonante del nombre: La Gran Fruta. Alguna vez, pensaba, tengo que escribir algo titulado: Historias de la gran fruta. Sin embargo más allá del título, no tenía ninguna idea que me ayudara a concretar el proyecto. Pasó buen tiempo hasta que un día, de casualidad, me topé con un poema de Pablo Neruda dedicado a la manzana.

A ti, manzana,
quiero
celebrarte
llenándome
con tu nombre
la boca,
comiéndote.

Claro, era lógico. Las manzanas de la tierra de Neruda son impresionantes. Además manzana es la fruta de las metáforas. Manzana es la de la discordia, la del pecado, la que llevaba en su cesta la bruja para envenenar a Blancanieves. Manzana es la vuelta que damos por nuestro barrio, la que llevamos todos en la garganta como recuerdo del pecado adánico.

julio 17, 2017

LA FRASE MÁS INCREÍBLE QUE LEÍ EN MI VIDA

¿Para qué leemos? En realidad hace tiempo me vengo haciendo la pregunta. Las respuestas por supuesto que varían. Para entretenernos, para no aburrirnos. Para aprender. Para ser menos ignorantes. Para tratar de descifrar en algo al incomprensible ser humano.
Cito a Vargas Llosa para intentar encontrar una respuesta. “Leemos porque la vida que tenemos no nos basta para todo lo que quisiéramos tener. Esa distancia que hay entre la realidad y el mundo de sueño que desearíamos tener, la vivimos a través de la ficción”. La literatura, dice nuestro premio Nobel, nos hace más sensibles. Probablemente, concluye en una maravillosa entrevista que le hace Iñaqui Gabilondo, sin la literatura no hubiéramos salido de las cavernas.
La literatura ha sido fundamental en mi vida. Y, como dice Vargas Llosa, cada vez que leo siento que avanzo un poco. Obviamente, cuando dejo de leer por algunos días, algo que trato de evitar, siento que regreso a la oscuridad, a la ignorancia. Dejo de leer y me siento bruto. Porque la lectura me permite salir un poco de ese pozo de ignorancia en el que por lo general nos encontramos. Cuando entiendo algo, me siento feliz. Un día leyendo la monumental Cosmos de Carl Sagan, encontré una frase con la que me identifico: “Comprender es una alegría”. Maravilloso.

junio 17, 2017

PALABRAS, SIMPLEMENTE PALABRAS

Las palabras son como los hombres. Nacen, viajan, están sujetas a modas, participan en concursos de belleza, se divierten, juegan, envejecen, y finalmente mueren.
A finales de la década del 80, en Chile, las esdrújulas, sobresdrújulas y graves, participaron de un concurso de belleza. Bajo los auspicios del diario El Mercurio, Jorge Luis Borges, Lázaro Carreter, Julián Marías, Gregorio Marañón, Camilo José Cela, José Donoso y Arturo Uslar Pietri, se encargaron de seleccionar las diez palabras semánticamente más bellas. No se sabe cuántas participaron en la preselección, tampoco si la decisión del jurado fue unánime, lo único que se conoce es que las “ganadoras” fueron: libertad, mar, madre, azul, paz, dios, esperanza, belleza, amor y amistad.

mayo 12, 2017

NO ERA YO, ERA JOYCE


        “Joyce es lo máximo, tienes que leer a Joyce, el Ulises de Joyce es la mejor novela de la historia”, y frases por el estilo, me acompañaron, en realidad me torturaron, en mis inicios como lector. De niño no leí nada. Fui lector de mayor. Recién pasados los 25 empecé a encontrar placer en la literatura. No recuerdo muchos libros en mi casa. Es más, siempre me pregunto si alguna vez mi madre disfrutó de la lectura. Si algún título, autor o párrafo la habrá conmovido, o mejor aún, si alguna historia la habrá inspirado. Creo que no. Y siempre digo lo mismo, no hay derecho a que alguien pase por la vida sin haber disfrutado de la literatura. Pienso igual de la música, aunque en ese aspecto la vieja sí disfrutó. Y mucho.
      En mi casa no había libros y, por lógica consecuencia, yo no era lector.
No era lector y de pronto me descubrí fanatizado con la literatura. Pero como había empezado tarde, lógicamente, tenía un mar de títulos por navegar. Un amigo las llamaba carencias. “Tienes muchas carencias de lecturas. No has leído libros imprescindibles”, me decía. Esa palabra, imprescindible, me ponía mal. Minimizaba cualquiera de mis pequeños avances literarios.

abril 21, 2017

PRIMERO MACCOURT, LUEGO PEDRO INFANTE

Hay algo de la pobreza, de la marginalidad, de la miseria, que me atrae. Por eso me gusta Bukowski. Ya anteriormente escribí sobre mi pasión por lo under. Ahora se trata de otra cosa.
Cuando leí por primera vez Las cenizas de Ángela de Frank MacCourt, fue tal mi conmoción que quise saber y leer todo del escritor irlandés. Y devoré todas sus novelas y hasta las de su hermano Malachi.
MacCourt ha sido un autor muy importante en mi vida. Tal vez Cenizas… sea la mayor influencia al escribir, lo que pretenciosamente llamo, mi primera novela y que está por ahí esperando no sé qué.
La segunda vez que leí Cenizas.. lo hice con la cara de un MacCourt niño en mi celular. Cuando algún relato me impactaba demasiado, lo veía y lo consolaba. Así soy.

“Cuando recuerdo mi infancia me pregunto cómo pude sobrevivir siquiera. Fue, naturalmente, una infancia desgraciada, se entiende: las infancias felices no merecen que les prestemos atención. La infancia desgraciada irlandesa es peor que la infancia desgraciada corriente, y la infancia desgraciada irlandesa católica es peor todavía”