Fue en la calle Cajamarca en
Barranco, a la salida de la escuela fiscal Federico Villarreal (6004 antes 442. ♫♫♫…Con disciplina y orden perfecto, los milicianos deben
marchar...♫♫♫) cuando nuestro compañero Zárate, que tenía el
macondiano apodo de Juan Aves, nos paró en la esquina que daba a la iglesia San
Francisco y nos resolvió la duda más grande que teníamos por aquellos años:
¿cómo se hacían los niños? Ahí, a pocos metros de la iglesia San Francisco, el
menor de los Zárate resolvió nuestra duda.
"Los hijos se hacen con
besos. Más besamos a alguien, más le crece la barriga". Y listo. Así era. Y yo le creí. Y creo
que el resto de mis compañeros también. Así fue mi primer encuentro con la
sexualidad. Simple, sin dramas, sin nada que atente contra mi endeble psicología. Eso
pasaría más adelante.
En el Pez en el agua,
Mario Vargas Llosa narra el momento en que el pequeño Mario hace este
descubrimiento. El texto es una maravilla. Y al parecer a él esa información sí
lo marcaría de por vida.