"No
le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda."
Woody
Allen
La intuición es la mayor virtud que debe
tener un periodista. Lo dice Jon Lee Anderson, que del oficio conoce bastante,
y aunque todavía no aprobé esta materia creo que estoy cerca. Con un
presentimiento que envidiaría Agustín Merino, pido a mi amigo el poeta Renato
Cisneros que me escriba su epitafio. A pesar de que sus tiempos y los míos rara
vez coinciden - es un tardón de mierda - Renato cumple con la solicitud a tiempo,
tan a tiempo que casi se usa. Una semana después de darme su último aviso al
mundo, los médicos que lo atendieron en La Oroya por un Edema de Glotis que
casi termina en asfixia, dicen que estuvo a un triz de morir. - Me cagaste mi
nota del día de los muertos - le increpo. Tiro al palo. Finalmente la intuición
no fue tal. Esta vez no pude aprobar, Jon. Pero estuve cera. Cuando el poeta
muera quiere que le pongan en su tumba:
Aquí yace el poeta Renato Cisneros:
“Vivió cantándole al amor.
Murió haciéndolo”
1976 - ¿?