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febrero 11, 2019

TRES, SOLO TRES


    Los que tenemos pretensiones literarias sabemos el placer que significa lograr una frase contundente que se ajuste a la idea que queremos transmitir. No hay placer más grande para un escritor, o para un rudimento de él, que lograr una buena figura literaria, armoniosa, rítmica, contundente. En la literatura hay muchas, cientos, miles, millones, cada uno tiene sus preferidas. 
No pretendo hacer un lista de las mejores frases de la literatura, qué absurdo. Cada uno tiene la suya y por lo general está vinculada a la visión del mundo y sensibilidad de quien la escoge. Sea metáfora, hipérbole o símil, es una total pérdida de tiempo tratar de decir que una es mejor que otra. Es una subjetividad. No lo voy a hacer. Simplemente revisando archivos me encontré con tres que quiero compartir.

enero 21, 2019

Y EL MEJOR LIBRO DE FÚTBOL ES...


     Literatura y fútbol. Novelas y partidos. Distintos escenarios, emociones similares.
    Conmocionado. Perú clasifica a España 82. Salimos del Estadio Nacional y vamos al parque Kennedy. Durante el trayecto gritamos: “Cubillas presidente, Quiroga diputado”. Conmovido. Madame Bovary se suicida. Como si fuera el delantero más hábil, Emma sortea a cuanto extraño aparezca para llegar sin sospechas a su destino, la botica, lugar donde se encuentra el frasco con arsénico que dará “solución” a sus problemas.
    Éxtasis. 2001. Gol de Waldir en el Cusco. Palo izquierdo del arquero, camiseta de Pilsen al pecho, campeones nacionales. Llanto. La hermosa Fantine vende uno de sus dientes para dar de comer a su hija Cosette. Los Miserables, Víctor Hugo. Qué fea es la pobreza.

mayo 12, 2017

NO ERA YO, ERA JOYCE


        “Joyce es lo máximo, tienes que leer a Joyce, el Ulises de Joyce es la mejor novela de la historia”, y frases por el estilo, me acompañaron, en realidad me torturaron, en mis inicios como lector. De niño no leí nada. Fui lector de mayor. Recién pasados los 25 años empecé a encontrar placer en la literatura. No recuerdo muchos libros en mi casa. Es más, siempre me pregunto si alguna vez mi madre disfrutó de la lectura. Si algún título, autor o párrafo la habrá conmovido, o mejor aún, si alguna historia la habrá inspirado. Creo que no. Y siempre digo lo mismo, no hay derecho a que alguien pase por la vida sin haber disfrutado de la literatura. Pienso igual de la música, aunque en ese aspecto la vieja sí disfrutó. Y mucho.
      En mi casa no había libros y, por lógica consecuencia, yo no era lector.
No era lector y de pronto me descubrí fanatizado con la literatura. Pero como había empezado tarde, lógicamente, tenía un mar de títulos por navegar. Un amigo las llamaba carencias. “Tienes muchas carencias de lecturas. No has leído libros imprescindibles”, me decía. Esa palabra, imprescindible, me ponía mal. Minimizaba cualquiera de mis pequeños avances literarios.

enero 16, 2017

ME ENCANTAN LOS MARGINALES

Me encantan los personajes marginales. Tal vez sea una proyección. Por eso me gusta Chinaski, el alter ego de Bukowski. Por eso amo a Fabrizio del Dongo y Julian Sorel, los héroes de Stendhal. Por eso me conmuevo con la incomparable pobreza MacCourt. Y aunque es mujer, claro que me identifico con la rebeldía de Emma Bovary.
Me gustan los marginales principalmente porque luchan contra algo, contra alguien y, por lo menos en la ficción, terminan imponiéndose. Me gustan porque sufren y ganan. ¡Cómo me gustan los personajes que sufren y al final triunfan¡ Me encantan los finales felices. Por eso disfruto mucho las películas americanas y las novelas mexicanas, aunque hace siglos que no veo una.
Y por estos tiempos mi marginal favorito es Jean Valjean. Y más: Los Miserables se ha convertido en una de mis novelas favoritas, al nivel de Madame Bovary o incluso Cenizas de Ángela.
Lo leí hace poco por primera vez. Me lo recomendaron mil veces pero nunca hice caso. Tengo una lógica de lectura que difícilmente se altera. Hasta que un día esa absurda inercia literaria hizo que me encontrara con Víctor Hugo y Los Miserables.
Me encanta Los Miserables porque intenta explicar lo inexplicable: la condición humana. Y Víctor Hugo, escritor idolatrado en vida como pocos, a niveles de un mega star de estos tiempos según Vargas Llosa, crea a su personaje principal Jean Valjean a partir de uno real llamado Eugène Français Vidocq, que había sido nada menos que un criminal arrepentido cuya contrición fue tal que se convirtió en creador de la Policía Nacional Francesa.

EL SÍNDROME DE MOISÉS: LA MENTIRA DEL ORIGEN HUMILDE O DIGA QUE ES POBRE QUE REDITÚA

  Alguna vez, un ex querido amigo - cuando era   amigo -   me preguntó por los primeros trabajos que había tenido. Le dije la verdad: a los ...