mayo 08, 2006

Estupidez intelectual

    Uno de los intelectuales más respetados del país, asesor del Presidente Alberto Fujimori, llegó a un cargo directivo en canal 7. Nunca había trabajado en nada parecido a la TV, pero el partido lo envió a supervisar el contenido de los programas. Un día, mis compañeros de Informalísimo pueden dar fe, nos llamó para hacernos una propuesta tan absurda como increíble. Como éramos el programa de mayor rating del canal, nos sugirió hacer algunos cambios. "Según los estudios de medición, su programa es visto mayormente por gente de la clase alta. Por lo tanto de ahora en adelante sólo quiero que inviten a gente blanca". Este personaje pensaba que la gente “blanca” que nos veía, se sentiría cómoda viendo a sus similares en nuestro programa. Creía que así se aseguraba el rating. "Si ven cholos cambiarán de canal, de ahora en adelante sólo quiero blanquitos en la pantalla". Un dato anexo es que el personaje en mención era historiador y tenía por lo menos 4 libros publicados. Es decir que no se trataba de un patán cualquiera que por cosas de nuestra política, devino a funcionario público. Incluso sus amigos decían que era un tipo sensible, muy simpático e inteligente. Entonces ¿qué pasó? Desde entonces recurrentemente me hago la pregunta. ¿Fue un desliz, un error o simplemente este estudioso del Perú, especialmente del período preinca, que trabajaba en un canal que llega al último rincón del país, creyó haber realizado una propuesta inteligente? ¿Acaso los intelectuales, aquellos seres encargados de pensar la sociedad, de, se supone, excelente formación, profundas lecturas y gran sensibilidad, también son susceptibles de cometer sandeces? ¿O el caso de este señor era algo extraordinario, un accidente, acaso un error de la naturaleza? 

mayo 05, 2006

Diego, tantas veces Diego

     Parece que nuestra vida, hablo de la suya y de la mía que finalmente son las únicas que importan, siempre estará ligada a Diego. ¿Qué Diego? El único. Aquel que como Aníbal, César, Plutarco o Diógenes se ganó el derecho a que su nombre quede inscrito en la memoria de todos, por siempre, para siempre. Como si antes no hubieran existido Diegos. Como si fuera el primero. 

BENGOCHEISMO

  Este artículo lo escribí cuando algunos criticaban al profe; pero nunca lo publiqué, se quedó ahí. Aquí va. La coyuntura lo exige.     Llá...