julio 17, 2006

Enseñar en tres universidades es una maravilla.

    Un regalo que me ha dado la vida. Y no lo digo solo por el hecho laboral, que es una bendición. Lo digo además por la experiencia de conocer gente. Vidas. Sueños. Ideas. Todas las universidades me muestran la realidad de nuestro país. Segmentado, diferente, complicado. Pero al mismo tiempo rico por esa variedad. La Fundación Universitaria San Martín de Colombia tiene alumnos de condición económica baja. Sin embargo, su entusiasmo por aprender y adquirir conocimientos es enorme. Tal vez más grande que cualquiera. Se trata de estudiantes de Ingeniería de Sistemas y la relación es muy rica porque mi curso, Comunicación Oral y Escrita, no es de la especialidad, pero trato de explicarles la importancia de manejar bien el lenguaje. Como muchos, algunos creen que hablar o escribir bien no es requisito para ser buenos profesionales. Y desgraciadamente la realidad les da la razón.

ANTE LA CRISIS QUE OCASIONÓ LA PANDEMIA, SEXUALICEMOS LA ECONOMÍA

     Nada funcionó.       Desde el mercantilismo hasta el liberalismo, pasando por las ideas de Adam Smith, Hernán Büchi, los Chicago Boys y...