Uno lee de todo. Libros buenos y malos. Títulos que te seducen y
contenidos que espantan. Libros de relatos, de cuentos, de historias
interminables y de historias breves. Premios Nobel, bets sellers. Historias
apasionantes, otras insulsas.
Libros que lees en paraderos, micros, en el Metropolitano, en el
tren. Que son excelentes compañeros de viajes largos y te hacen olvidar el día,
la fecha, el mes y el año. Con los que te encuentras en el celular, el iPad, la
computadora, o, cosa rara para mí, en el papel.