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enero 03, 2017

BARRIENDO MI VEREDA

Quienes se inscriben en diciembre al gimnasio con la esperanza de bajar de peso en enero, deben ser los mismos que creen en el humanoide de Pachacámac y en los pishtacos de Huaycán.
Estos ingenuos peruanos, con escasa información y peligrosa candidez, deben ser apasionados amantes de la ley del menor esfuerzo, del roba pero hace obra, y también los que aseguran que en el 2017 se difundirá en los libros escolares una “ideología de género” que promoverá entre los educandos la homosexualidad, el sexo fuera del matrimonio y la masturbación.

noviembre 22, 2016

SOBRE COCHINADAS

He leído libros raros, muy raros. Rarísimos. Desde que empecé en los medios, de eso hace ya tres décadas, mi trabajo siempre fue el mismo: contar historias. Sea en radio, TV o prensa, a lo que me he dedicado es a sorprender con historias originales, impensables, fantásticas. Y en ese trance, me he topado con todo tipo de literatura: los 12 tomos del Almanaque de lo insólito de Irving Wallace y David Wallechinsky, los dos pequeños tomos de la Enciclopedia de datos inútiles de Homero Alsina Thevenet, La historia de las cosas de Pancracio Celdrán, el Ananga Ranga de Kalyáná-Malla, los dos tomos de La historia de la vida privada en la antigüedad de Philippe Ariés y Georges Duby, Piel de ángel, historias de la ropa interior femenina, de Lola Gavarrón; los 7 tomos de Historias de la historia de Carlos Fisas, una verdadera joya para los interesados; Caníbales y reyes de Marvin Harris, El deseo de las colinas eternas de Thomas Cahill, Mujeres de los dictadores de Juan Gasparini, la fabulosa Historia de la estupidez humana de Paul Tabori, y por supuesto La rama dorada, monumental trabajo de antropología de James Fraizer.
Mientras más raro el tema, más posibilidades de contar una historia original. Y en esas me encontré con El enano del rey de Eduardo Chamorro, alucinante estudio que cuenta, entre otras cosas, que hubo una edad de oro de la enanería. Sí, así como lo lee. En el siglo XVII, el enano estuvo tan bien catalogado que toda familia que se preciara tenía uno. Sin embargo, la demanda de gente pequeña superó por mucho a la oferta, lo que originó uno de los absurdos más terribles de la historia. Algunos inescrupulosos empezaron a fabricar enanos. ¿Y cómo se hace eso? Pues comprando o robando recién nacidos a los pobres y metiéndolos en cajas para que no crezcan. El resultado fue horroroso. Niños deformes que terminaban abandonados. Espantoso.

EL SÍNDROME DE MOISÉS: LA MENTIRA DEL ORIGEN HUMILDE O DIGA QUE ES POBRE QUE REDITÚA

  Alguna vez, un ex querido amigo - cuando era   amigo -   me preguntó por los primeros trabajos que había tenido. Le dije la verdad: a los ...