Claro que se puede. Sí se puede. Perder y ganar, eh. Así es el fútbol y no estoy diciendo nada nuevo.
Analizar un partido es muy difícil porque termina siendo una subjetividad. El corazón le va ganando a la razón y cada uno termina viendo el encuentro que quiere. Claro que no siempre es así. De vez en cuando algún analista imparcial te termina explicando lo inexplicable, pero por lo general la mayoría termina mezclando los deseos con el análisis.