enero 07, 2019

NEKA, DI ESTÉFANO Y EL RESTO


       
     Se fue Neka Vílchez y claro que da pena. No solo se trata de un jugador de familia aliancista, además se siente que dio al equipo más de lo que su cuerpo podía. No recuerdo su último partido de 90'. Queda esa sensación de que en lo mejor de su carrera, Copa América Centenario,  se encontró con una lesión que nunca lo abandonaría. No volvió a ser el de antes. Es una pena pero es real. Ojalá me equivoque. Y se va renegando del club. No del equipo. Son dos cosas distintas. Que nadie lo llamó para decirle adiós o algo así. Y es duro que te boten de la chamba. Finalmente eso fue lo que pasó. Pero así es este mundo donde vales hasta donde le sirves a la empresa. Por ahí alguna columnista se queja por lo mismo. Así es la vida. Ya lo dijo Darwin, ni el más inteligente, ni el más fuerte. El que triunfa es el que se adapta mejor. Estos tiempos exigen ser pragmáticos porque cuando es al revés, los que se van son los jugadores, el club también tienen que aceptar las reglas del juego. Por supuesto que la despedida tendría que ser más cordial, la delicadeza escasea, pero es ingenuo esperar otra cosa. Definitivamente hay que adaptarse.