julio 29, 2015

LO QUE PIENSO DE NUESTRO PRESIDENTE

Usaré todos los recursos que me otorga la lengua. Los de ahora y los de antes. Palabras viejas y nuevas. Rebuscadas, doctas, arcaísmos y antiguallas. Tecnicismos y simplismos. Toda la artillería pesada que me permite mi léxico, con una sola intención: que quede claro lo que pienso del Presidente de la República.
Y dice así: Señor Presidente, usted es un alcaraván, un beduño, un tolai, un cafre y un cárabo. Pienso que en su devenir político se ha caracterizado por ser un ahilao, un bollao, un mastuerzo, un changao y un mangurrián. Además de espasmao, pajiluso, repiao y un tirulato.
No se vaya a pensar que no quiero ser claro, por eso se lo digo con todas sus letras: usted es un figa-molla, un manos gachas, un pescallunes y un membrillo. Un pachón, abrazafarolas, adufe y besugo.
Soy un tipo que llama a las cosas por su nombre, por eso no dudo en llamarlo cartuli, pataliebre Babau, Agalbao, chalao, bocachancla, bodoque, chirichi, perroflauta, percebe y pintamonas. Y no dubito en llamarlo además caracartón, pocasluces, ceporro, abanto, cazurro, cebollino,  carapapa y chiquilicuatre.
No quiero abusar con los términos y tampoco pasar la siempre delgada línea de la tolerancia, pero no puedo callarme que usted es un tocho, estulto, fanfosquero, tiravelitas, panarra, ganapio, taragote y un habahelá.
Eso es lo que pienso de usted Señor presidente, pero a decir verdad, eso también pienso de gran parte de nuestra clase política que salvo excepciones, está plagada de chirimbainas, echacantos, magantos, zamacucos y zamugos.
He dicho.

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