Ideas, sueños, fantasías, rabias, conspiraciones, ternuras, fanatismos y preocupaciones de un peruano formado al ritmo de las canciones de Hola Yola, el Vaso de Leche del Tío Johnny y la Reforma Educativa del General Velasco. Que se iba a la camita con el Topo Gigio y juntaba sus álbumes de Editorial Navarrete. Algo más.... Twist y nada más
marzo 26, 2018
PERÚ 2, CROACIA 0. MI ABUELITA DICE…
marzo 16, 2018
APUNTES PARA UN BANCO DE EPITAFIOS
marzo 07, 2018
MALDITA EDUCACIÓN
febrero 27, 2018
LOS ENTREVISTADORES QUE ME GUSTAN Y EL TEST DE PROUST
febrero 21, 2018
SERÁ PARA LA PRÓXIMA, DANIEL
enero 29, 2018
MASTURBARSE ES UN PECADO
enero 10, 2018
SOY MACHISTA
diciembre 30, 2017
ANALYTICAL TABLE SYSTEM (publicado en la revista @revistaideele)
¿Cansado de los análisis políticos,
agotado de los resúmenes de fin de año, harto de que critiquen a su político favorito? No se preocupe, IDL Products le trae la solución a todos sus problemas con el Analytical table system.
El Analytical table system le permitirá realizar el análisis político del 2017 que más le convenga. Ya no tendrá que aguantar aburridos comentarios que nadie entiende. Con el Analytical table system ¡usted es el analista!
diciembre 19, 2017
JACINTA, NUESTRA CHOLA
La Paisana Jacinta es taxista, Álvaro González, que personifica a un borracho, para su carro. El actor, conocido también como Guayabera Sucia, asoma su cabeza por la ventana para hablar con el taxista pero ve a Jacinta y dice: “Carajo, tanto he chupado que estoy viendo a una llama manejando un carro”.
Jacinta es bruta, desdentada, huele mal. Fea, agresiva, bruta, ignorante en temas elementales. Jacinta es sucia, lisurienta y bruta. Además de desagradable, es chueca y bruta. Dije bruta, ¿no?
Si un niño de seis años, digamos, que aún no tiene una gran capacidad de reflexión, ve a la Paisana Jacinta, no tendrá ningún problema para definir a la mujer andina. ¡Pero no es para niños. Tiene que verlo con la supervisión de un adulto! Cierto, pero sabemos que no es así. Estamos en el Perú.
Tal vez en otro país, donde las cosas no son tan graves en cuestiones de marginación y racismo como en el nuestro, un personaje así podría pasar por una simple caricatura. Desagradable, injusta, pero como toda caricatura una exageración. Pero en el Perú, esa Sudáfrica solapada como decía el psicoanalista Max Hernández, la cosa es distinta.
Carlos Manuel Vásquez, del Comité para la Discriminación Racial de la Organización de Naciones Unidas, dijo en su momento que un programa así en otros países no duraría mucho. Pero agrega que en realidad lo que más le preocupaba era su alto rating.
¿Qué es eso señur?, dice Jacinta. El mar, le contestan. Uy, qué emoción, creo que me lo voy a cagar de la alegría. El mar parece el lago Titicaca metido en una licuadora.
Se han realizado marchas, recolecciones de firmas, plantones, protestas, carteles, entrevistas, colectivos, charlas, estudios, tesis y demás, en los que se pide que La Paisana Jacinta salga del aire porque denigra a la mujer andina. Sin embargo, todo ha sido en vano, Jacinta sigue tan vigente que estrenó película. Y no ha sido poca cosa. La Paisana Jacinta en búsqueda de Wasaberto se convirtió en el mejor estreno nacional del año. Llevó 47 mil personas y ganó a Once machos, Avenida Larco y Condorito.
Entonces, ¿hay que censurarla?
Suscribo todas las críticas contra la Paisana, pero eso no significa que apoye su censura. Prohibir nunca sirvió de nada. Que se produzcan contenidos basura es algo difícil de controlar. Más aún en tiempos de rabioso liberalismo. “Que no lo consuman”, dicen los acólitos del mercado. Difícil en el país con uno de los peores sistemas educativos del mundo. Si la gente solo come basura, su menú será en base a alimentos podridos. Un buen pescado frito les sabrá horrible. Sobre este tema Theodor Adorno ya escribió allá por los años 50.
“Si se abandonase al público, modelado hasta el límite, a su voluntad, querría ciegamente lo malo; querría más adulación para él y su nación, más estupideces acerca de emperatrices encarnadas en actrices cinematográficas, más de aquel humor capaz de hacer saltar las lágrimas”.
Sacar del aire los realitys o cualquier otro programa basura, no soluciona nada. Si pusieran, por ejemplo, la Vida de Mozart o un concierto de la sinfónica de Londres en lugar de alguno de estos programas de competencia, nadie lo vería. Es a la inversa. Hay que educar a la gente para que amplíe su gama de posibilidades y no todo sea solamente reaggetón o su equivalente televisivo. Sacar del aire este tipo de programas es un placebo que nos hace creer por un momento que somos mejores.
Creo que la TV no es sino un espejo de la sociedad. Tal vez el día que bajen los enormes niveles de racismo, machismo, discriminación e intolerancia en general, Jacinta será una simple anécdota.
Larga vida a la Paisana Jacinta para hacernos recordar todos los días el triste país que hemos creado y a ver si así reaccionamos.
noviembre 15, 2017
PERÚ AL MUNDIAL, ESA EXTRAÑA FIESTA
EL SÍNDROME DE MOISÉS: LA MENTIRA DEL ORIGEN HUMILDE O DIGA QUE ES POBRE QUE REDITÚA
Alguna vez, un ex querido amigo - cuando era amigo - me preguntó por los primeros trabajos que había tenido. Le dije la verdad: a los ...
-
El fútbol fue el consuelo de mi infancia, mi manta de Lynus. Nick Hornby, Fiebre en las gradas. Con los años las pasiones no cambia...
-
Por aquellos tiempos la música se compraba en casete y, aunque no había prohibición oficial, si querías comprar trova cubana tenías que...
-
Ayer en el auto escuché la entrevista que le hizo Gonzalo Núñez al dirigente chileno Harold Maine-Nicholls. Las preguntas giraron sobre...