noviembre 28, 2020

HOY PODEMOS BAJAR

    No es un comentario, mucho menos un deseo. Es la triste, dura y rotunda realidad: hoy podemos bajar de categoría. 
    No sé cómo quede el equipo. Ni en sociología ni en periodismo enseñan el curso de futurología. El deseo es ganar o que los rivales no sumen. Pero, ¿qué pasa si Alianza baja? 
    En esa lista no escrita de supuestos futboleros, nadie considera, ni siquiera en el último lugar de tragedias, el descenso. No campeonar, no clasificar a un torneo internacional, jugar la Libertadores y tener una mala actuación —tan recurrente entre los equipos peruanos—perder un clásico, dos, tres. No campeonar varios años. Y así podemos seguir con esa infausta enumeración. Pero bajar de categoría es algo que nadie espera y para lo cual difícilmente se está preparado. 
    ¿Cómo reaccionaré si Alianza baja? 
    En materia de sensibilidades, cada uno responde como le enseñaron y en ese terreno no se puede juzgar a nadie. Ante la muerte de un ser querido no todos reaccionan igual. Hay quienes nunca se recuperan y después de años viven añorando a ritmo de llanto al afecto que partió. Otros lo toman como un estímulo y el recuerdo viene acompañado de una sonrisa. Las emociones son inimputables. Las sientes y listo. 
    ¿Cómo reaccionaré si Alianza baja? No suelo ser depresivo y, hasta en los momentos más complicados, muertes, abandonos, olvidos… suelo ser resiliente. No soy de los que se deprime. No suelo tomar las cosas a la tremenda. Sin embargo, a unas horas del partido más importante de nuestra historia, no estoy seguro de mi reacción. 
    En teoría, ya sabemos que algunas veces la teoría suele estar alejada de la realidad, en teoría, decía, creo que lógicamente me pondré triste. Tal vez algunas lágrimas y luego a seguir adelante. Tener un hijo a los dieciséis años, y criarlo, te prepara para que ahí en más todo parezca más simple. Cuando uno está en segundo de media y el futuro es un túnel oscuro, como que la vida te prepara. Ya nada puede ser más complicado que eso. 
    Si bajamos debemos aprender la lección. Que hinchas y dirigentes, finalmente los jugadores van y vienen, tomemos nota y hagamos mejor las cosas. Tal vez bajar sea un impulso, un estímulo que nos haga mejorar. No sé, quiero ver algo de luz en este oscuro momento. Que tanto dolor no sea en vano. Que nos haga más fuertes. Que queramos más al club, si es que eso es posible.
    Ha sido un año difícil, pandemia, muertes, desempleo, miedo, caos, incertidumbre. Presidentes sucediéndose. El país convulso. Jóvenes asesinados. No es una frivolidad poner el posible descenso de Alianza en esa lista. Quien lo vea así no entendió nada. Bajar de categoría no será sino una desabrida cereza de esta horrible torta que ha sido el 2020. 
    No sé cómo reaccionaré si Alianza baja. De lo que no tengo dudas es que el amor y el compromiso seguirán inalterables. 
    ¡Arriba Alianza!

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