julio 29, 2015

LO QUE PIENSO DE NUESTRO PRESIDENTE

Usaré todos los recursos que me otorga la lengua. Los de ahora y los de antes. Palabras viejas y nuevas. Rebuscadas, doctas, arcaísmos y antiguallas. Tecnicismos y simplismos. Toda la artillería pesada que me permite mi léxico, con una sola intención: que quede claro lo que pienso del Presidente de la República.
Y dice así: Señor Presidente, usted es un alcaraván, un beduño, un tolai, un cafre y un cárabo. Pienso que en su devenir político se ha caracterizado por ser un ahilao, un bollao, un mastuerzo, un changao y un mangurrián. Además de espasmao, pajiluso, repiao y un tirulato.
No se vaya a pensar que no quiero ser claro, por eso se lo digo con todas sus letras: usted es un figa-molla, un manos gachas, un pescallunes y un membrillo. Un pachón, abrazafarolas, adufe y besugo.
Soy un tipo que llama a las cosas por su nombre, por eso no dudo en llamarlo cartuli, pataliebre Babau, Agalbao, chalao, bocachancla, bodoque, chirichi, perroflauta, percebe y pintamonas. Y no dubito en llamarlo además caracartón, pocasluces, ceporro, abanto, cazurro, cebollino,  carapapa y chiquilicuatre.
No quiero abusar con los términos y tampoco pasar la siempre delgada línea de la tolerancia, pero no puedo callarme que usted es un tocho, estulto, fanfosquero, tiravelitas, panarra, ganapio, taragote y un habahelá.
Eso es lo que pienso de usted Señor presidente, pero a decir verdad, eso también pienso de gran parte de nuestra clase política que salvo excepciones, está plagada de chirimbainas, echacantos, magantos, zamacucos y zamugos.
He dicho.

julio 19, 2015

EL “MALDITO” FIOL Y “POBRE” TEJEDA *

Una vez más los peruanos y esa enorme facilidad que tenemos para mostrar nuestras miserias. No todos por supuesto, pero sí demasiados.
Gladys Tejeda consigue una medalla de oro en los Panamericanos de Toronto. Un logro histórico que lógicamente todos festejan. De pronto un ocioso hace un meme “demostrando” que nuestra campeona no cuenta con auspicios. De inmediato la masa virtual lanza su aluvión de comentarios en donde resaltan el “coraje”, el “pundonor” y las “fuerzas de flaqueza” que sacó esta “descendiente de nuestros incas” para conseguir tal hazaña. Y como también suele ocurrir, en estos comentarios no dejan de estar presentes los chicos de los realities. Ya es casi un clásico. Cuando pase algo malo en el país, diga que los responsables son los chicos de EEG y Combate, y le darán un montón de “Me gusta”.
Pero en realidad la cosa no era como la contaban. Resulta de nuestra chica de oro Gladys Tejeda, cuyo mérito es enorme, no tiene uno sino tres auspiciadores: Asics, Bodytech y la ropa deportiva Aless. ¿Qué pasó?
Creo que en muchas oportunidades los peruanos tratamos de victimizarnos. No es raro que para describir algún logro se usen frases como: “contra viento y marea”, “contra todos”, “madre coraje”, y así por el estilo. Es como si algunos pensaran que el triunfo brilla más cuando está presente la adversidad. Y en algunos casos suele ser cierto pero lo absurdo es que terminemos inventando estas situaciones. Lo de Tejeda es un ejemplo irrebatible. La gente la empezó a victimizar. Si fuera huérfana, tuviera un hermanito enfermo terminal o algún novio pegalón, sería la historia perfecta.
Qué cabecita tienen algunos.
El fútbol, que siempre nos describe como sociedad, es otro gran ejemplo de esto. Siempre, pero siempre, cuando nos va mal, la culpa es del árbitro. O de algún dirigente, o de algún futbolista. Siempre tenemos todo en contra. Ahora la culpa la tiene el fixture y estamos contentos porque se va a cambiar. No dude que cuando salga empezaremos a decir que hay un complot para perjudicarnos. No lo dude. Es que siempre tenemos que jugar “contra todos”. 
Lo de Mauricio Fiol es casi lo mismo. En primer lugar es inevitable que algún ocioso, tal vez el mismo que hizo lo de la falta de auspicios de Tejeda, produzca su buena dotación de memes. Lo que no termino de entender es cómo un medio de comunicación los puede difundir. No nos caería mal un poco de empatía. El chico la está pasando bastante mal como para difundir notas de este tipo. Por si acaso la empatía es la base del periodismo. 
Una última cosa. Por los comentarios que escucho, la sensación que queda es que el nadador es un drogadicto o algo así. Y no es raro, pues se habla de drogas y de descalificación con mucha ligereza. Si a esa frivolidad de tratar la noticia le sumamos la mínima capacidad lectora de nuestra gran masa consumidora de medios de 50 céntimos, es lógico que la gente termine pensando que el chico es lo que no es.

Pero hay algo peor.
Que recuerde, en el caso de Joel Sánchez, que es el más reciente, el médico no recibió ninguna  sanción. Tal vez esté equivocado pero creo que estas sustancias deben administrarse bajo alguna supervisión. Me pregunto: ¿si el deportista tomó algo indebido, dónde estaba el médico responsable? O peor aún, ¿acaso el médico le dijo que tomara esa sustancia? Pareciera que los especialistas son intocables. Si el futbolista y, ahora, el nadador, recibieron sanciones, ¿cuál es la sanción que recibe el médico?
Tal vez en lugar de poner memes la prensa podría hacer un informe exigiendo que el especialista dé la cara y que se le aplique la sanción similar a la del deportista.


   *La incapacidad lectora de algunos es tal que tengo que decirlo, el título es irónico.

julio 17, 2015

VADEMÉCUM DE ESTUPIDECES

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”. Albert Einstein

La estupidez humana es endémica, su poder inmunológico enorme y por lo tanto su posibilidad de curación nula. Sin embargo este desalentador cuadro - una tragedia para la especie humana pues ni la guerra ni las pestes han matado tanto como la estupidez – representa al mismo tiempo, una inagotable fuente de reflexión.
Los hombres hemos metido la pata tantas veces que tratar de hacer un ranking con los gazapos más monumentales, es una estupidez tal vez mayor. Sin embargo y a riesgo de merecer tal calificativo, pasó a detallar lo que pomposamente he denominado vademécum de estupideces.
La Academia Francesa de Ciencias ocupa un lugar de privilegio en este compendio. Su fecha de ingreso: el 11 de marzo de 1878. Ese día, sus  connotados miembros se reunieron para ver un invento que, según su creador, revolucionaría las comunicaciones humanas.
El físico Du Moncel fue el encargado de realizar la presentación. Luego, como si se tratara de un acto de prestidigitación, el inventor apareció con un aparato, apretó un botón y reprodujo la voz del presentador.
La selecta audiencia quedó tan impactada que su única respuesta fue el silencio. Luego de una digestión intelectual que duró algunos segundos, el científico Jean Boullaud agarró por el cuello a Du Moncel y mirando al inventor dijo:
¡ Sinvergüenza, como se atreve a intentar engañarnos con esos ridículos trucos de ventrílocuo.  Es absolutamente imposible que el noble órgano de la palabra humana pueda ser reemplazado por el innoble e inconsciente metal!
Aquel 11 de marzo de 1878 la estupidez humana humilló a Thomás Alva Edison y tiró a la basura al fonógrafo.(1)
El incrédulo ocupa un lugar de privilegio en la historia de la estupidez humana pero su colega el crédulo también tiene un espacio de honor.
El 18 de diciembre de 1912, la Sociedad de Geología de Inglaterra realizó un anuncio sin precedentes. Presentó al mundo los restos del eslabón perdido. El destacado arqueólogo y abogado Charles Dawson había encontrado en la región de Piltdown al enlace entre los simios y el hombre primitivo.
Durante 40 años Dawson realizó conferencias, cursos, charlas y seminarios y la comunidad científica internacional le rindió todos los honores. En gran Bretaña se convirtió en un héroe pues por fin tenían restos más importantes que Neanderthal y Heidelberg, encontrados en Alemania. Pero todo era un fiasco
En 1953 expertos del Museo Británico descubrieron que el “fantástico hallazgo” había sido fabricado con un cráneo humano moderno y la mandíbula inferior de un orangután, la adulteración fue tan buena que engañó a los expertos durante 4 décadas. Hoy el cráneo bamba se muestra pero como símbolo del error humano.
The Experts Speak, es uno de los libros más útiles para los hombres del futuro. Este estudio es un compendio de los más grandes errores cometidos por los expertos. Aquí algunas perlas.

- Wellington es un mal general, los ingleses son malos soldados; esto lo tenemos arreglado para la hora del almuerzo. 
         Lo dijo Napoleón a sus generales el 18 de junio de 1815, horas antes de la batalla de Waterloo.

       - Mi invento podrá ser explotado como una curiosidad científica, pero aparte de ello no posee ningún valor comercial.
         Palabras de Auguste Lumiere sobre su invento, el cine.

       - Las composiciones de Bach carecen de belleza, de armonía, de claridad en su melodía.
Esto fue manifestado por Johann Adolph Scheibe, uno de los mejores críticos de Alemania.

En un especial de fin de milenio New York Times ubicó a Cristóbal Colón y a Dom Perignon como los grandes perdedores de la historia a pesar de que sus metidas de para los llevaron a la fama. Sobre Colón sabemos que llegó a América de casualidad y no tenía ni idea de lo que eso significaría en adelante. Sobre el monje que inventó el champagne, se sabe que lo hizo de casualidad, dándole una segunda fermentación. La primera vez que probó esta innovación le dijo a sus asistentes: venid, estoy tomando estrellas.
Esta selección de estupideces ha sido arbitraria y sin orden, producto de la estupidez de quien escribe, sabrán comprender.
Aquí la última.
El Servicio Postal Ingles tiene dos perlas que lo hacen merecedor de figurar en esta lista. Cuando en 1870 su jefe Sir William Preece, se enteró del reciente invento de Thomas Alva Edison, la luz eléctrica, declaró que se trataba de algo completamente absurdo. Este mismo personaje rechazó en 1876 otro invento:  el teléfono. El motivo: “que aunque los norteamericanos pudieran necesitar tal aparato, los ingleses disponían de infinidad de muchachos para llevar los mensajes”. Plop.


  1. Historia de la estupidez humana, Paul Tabori.

julio 08, 2015

Que se mueran de envidia toditos


Uno no elige ser de un equipo. Uno ama, se vuelve hincha, porque alguien le fue comiendo el cerebro de niño, o simplemente por dar la contra. La gran mayoría somos de un equipo por azar, por tradición familiar o barrial. Por un tío que nos llevó al estadio o algún jugador que nos deslumbró.
Tampoco uno se hace hincha de un equipo porque ganó más títulos o más clásicos. Es absurdo. Nadie pide las estadísticas y a partir de eso establece su amor hacia un club. Sería horrible. Los que realmente amamos a nuestro equipo sabemos que ese amor es a prueba de campeonatos logrados, títulos o trofeos. Ser hincha de un equipo es un acto de amor y como tal no tiene lógica ni razón.
Eres de un equipo por azar o herencia; pero una vez que vas a los partidos y ríes, lloras, sufres y gozas, ese amor de naturaleza rara se convierte en un hermoso sentimiento precisamente por esa historia que van haciendo juntos. Y después de algunos años saltando en la tribuna, gritando goles y frustraciones, te vuelves un experto, sabes la vida de tus jugadores y recuerdas goles, jugadas, ídolos y fiascos. Para cosas relacionadas con tu equipo tienes una memoria que tus profesores envidiarían. Nunca aprendiste la lista de los 14 incas pero fácilmente grabaste en tu mente la alineación de tu equipo cuando ganó el clásico por 6-3. Jacinto Rodríguez, Carlos Basombrío, Marcelo Sozzani, Frank Ruíz…
Y un día, como todo hincha, llegas a la conclusión a la que llegan todos los hinchas: mi equipo es el mejor del mundo. Y claro que es una frase hecha, porque no eres del Barcelona o el Real Madrid, eres simplemente de un equipo de un país de Sudamérica que no todos reconocen a la primera. Esa es la triste realidad.
Pero no todas las historias son iguales.
Los aliancistas tenemos una frase que nos define: “Alianza Lima es el Perú y el Perú es Alianza Lima”. La pregunta entonces es: ¿Cuánto de verdad y cuánto de fantasía encierra esta idea? ¿Cuánto de pasión y cuánto de razón hay tras esta frase?

Si eres de otro equipo te suplico que no sigas leyendo pues aunque seguirás queriendo a tu equipo, morirás de cólera pues comprobarás de manera contundente que somos los mejores del Perú.
A las pruebas me remito.
Para empezar, aclaro que el título de esta columna es parte del bolerazo de Mario de Jesús inmortalizado por Javier Solís. Lo tomo prestado y se lo tarareo a ese despistado futbolero que dice equivocadamente que su equipo es el mejor. Nada más lejos de la verdad. Los mejores somos nosotros. Aquí están las pruebas y que se mueran de envidia toditos.
Que se mueran de envidia… pues nuestro equipo es el único en el mundo que ha logrado que tres jugadores de sus divisiones inferiores, César Cueto, Teófilo Cubillas y José Velásquez, sean considerados en el once ideal por la revista El Gráfico al final de la primera ronda del mundial Argentina 78. Nunca, ni antes ni después, equipo alguno, llámese Barcelona de España, Boca Juniors, Manchester United o Juventus, logró algo parecido. Esto no lo consiguió nadie en el Perú ni en el mundo. Nunca la línea entera del equipo ideal de un Mundial fue de un mismo club. Eso solo lo consiguió Alianza.
Que se mueran de envidia toditos… porque Teófilo Cubillas, aliancista por ADN, es el segundo volante con más goles en todos los mundiales. Sí, el Nene tiene más goles que Maradona, Zidane, Zico, Cruiff y Platini. Encima de todas estas figuras se encuentra el Nene made in Alianza. Solo es superado por Pelé. 
Que se mueran de envidia toditos… porque según la IFFHS, cuyas listas son la Biblia del fútbol, el Nene es el mejor futbolista peruano de la historia. Cubillas además está entre los mejores 50 jugadores de la historia y es el octavo goleador de los mundiales de fútbol. En tiempos donde ni siquiera clasificamos, es prácticamente imposible que algún jugador surgido de las canteras de un equipo peruano repita este logro.
Que se mueran de envidia toditos… porque en el 2008 el Schalke 04  realizó el pase más caro de su historia por Jefferson Farfán, aliancista desde el vientre de su madre. ¿Qué otros equipos peruanos pueden decir lo mismo? ¿Algún histórico de Europa compró algún jugador peruano por un precio récord?
Que se mueran de envidia toditos…porque Alianza es el único equipo peruano que ha logrado que tres de sus jugadores emblemáticos, Farfán, Pizarro y Carrillo, participen de una Champions al mismo tiempo. Ver en la Champions a los mismos jugadores que la rompieron en Lima con la camiseta de tus amores, es una satisfacción que solo disfrutamos los aliancistas. ¿Podrán algún día nuestros rivales conseguir lo mismo?
Que se mueran de envidia toditos… porque si preguntan a cualquier hincha peruano sobre los futbolistas nacionales que triunfaron en Europa, entendiendo triunfo como haber logrado ser goleador u obtenido títulos, también veremos que el 99% de esos jugadores son de Alianza. Tal vez el único no aliancista que logró trascendencia internacional haya sido Solano, sin embargo nunca fue campeón en el exterior. Tampoco vamos a negar la calidad del Maestrito, que dicho sea paso jugó por los infantiles de Alianza aunque a decir verdad por poco tiempo.
Tampoco me olvido de Julio César Uribe, Muñante, Barbadillo o Meléndez, extraordinarios jugadores que sin embargo solo consiguieron destacar de manera regional, no mundial.
Que se mueran de envidia toditos… porque los únicos jugadores peruanos que ganaron la Champions fueron el “Conejo” Víctor Benítez y Claudio Pizarro. ¿Sabes de qué equipo fueron jugadores e hinchas? 
Definitivamente Alianza Lima es el Perú y el Perú es Alianza Lima.