abril 23, 2018

LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD


     No estoy exagerando. No se trata de una trampa para tener más lectores. No. Este debe ser el artículo más trascedente que haya escrito. Unos párrafos más y sabrás cuál el secreto de la felicidad. Se trata de un texto corto e interesante, espero. En segundos podrás empezar a aplicar los consejos y conseguir éxito en la vida, relaciones sinceras, seguridad personal; en conclusión, la felicidad.
     No voy a perorar sobre la felicidad o el éxito, cosa que hice anteriormente y que seguiré haciendo más adelante y que además se trata finalmente de un concepto subjetivo. Cuando digo felicidad o éxito en realidad hablo de pasarla bien, de estar tranquilo, de estar feliz con uno y con su entorno. Así de simple o así de complicado.

     Insisto, nunca escribí más en serio. Y aunque ahora tengo la venia científica, debo decir que siempre intuí que el tema iba por ahí. Mis alumnos pueden dar fe de que mis intuiciones fueron por ese lado. Tampoco es tan complicada la fórmula; aunque, para algunos, se tratará de tomar decisiones fundamentales.
     Leo el maravilloso libro Cosmos de Carl Sagan y encuentro este trabajo del neuropsicólogo James Prescott. Es un estudio fabuloso y contundente. Con ustedes la receta de la felicidad:
“El neuropsicólogo James W. Prescott ha llevado a cabo un análisis estadístico transcultural sorprendente de 400 sociedades preindustriales y ha descubierto que las culturas que derrochan afecto físico en sus hijos tienden a no sentir inclinación por la violencia. Incluso las sociedades en las que no se acaricia mucho a los niños desarrollan adultos no violentos siempre que no repriman la actividad sexual de los adolescentes
Paro y analizo. El afecto físico nos hace mejores personas, dice el estudio. Los Beatles tenían razón. All you need is love. Dice Prescott que incluso si no hay afecto físico pero hay libertad sexual en la adolescencia, también se desarrollan adultos no violentos. Listo, más afecto físico y más sexo = menos violencia. Es una evidencia científica. Sigamos con Prescott y Sagan:

“Las culturas con predisposición a la violencia están compuestas por individuos a los que se ha privado de los placeres del cuerpo durante, por lo menos, una de las dos fases críticas de la vida, la infancia y la adolescencia. Allí donde se fomenta el cariño físico, son apenas visibles el robo, la religión organizada y las ostentaciones envidiosas de riqueza; donde se castiga físicamente a los niños tiende a haber esclavitud, homicidios frecuentes, torturas y mutilaciones de los enemigos, cultivo de la inferioridad de la mujer, y la creencia en uno o más seres sobrenaturales que intervienen en la vida diaria”.

     Contundente, rotundo. Más afecto, menos violencia. Más afecto físico, menos robo, menos crímenes, menos violencia contra la mujer. Solo el afecto salvará al mundo. Los poetas tenían razón.
Prescott: “La probabilidad de que una sociedad se vuelva físicamente violenta si es físicamente cariñosa con sus hijos y tolera el comportamiento sexual premarital es del dos por ciento. La probabilidad de que esta relación sea causal es de 125 000 contra uno. No conozco otra variable del desarrollo que tenga un grado tan elevado de validez predictiva”.

     Lo sabía. Son varios los estudios científicos que llegan a conclusiones similares. Científicos, he dicho. Si duda, investigue quienes son Carl SaganJames W. Prescott. De mi parte le digo que Sagan es el más grande difusor de ciencia que se conozca y Prescott una autoridad en el tema. Se sabía, pero fue hermoso encontrarse con esta información. 
     Ya tiene el secreto de la felicidad. Póngalo en práctica. Que el mundo cambie es algo que depende de nosotros. Más afecto físico, más caricia, más besos, más sexo. En conclusión, más amor y el mundo empezará a cambiar. 


¡A empezar!

1 comentario:

Unknown dijo...

Pendiente siempre de cada publicación suya. Esta me encantó!