febrero 27, 2018

LOS ENTREVISTADORES QUE ME GUSTAN Y EL TEST DE PROUST

No hay género que disfrute más que la entrevista. Lamentablemente son pocos los buenos entrevistadores que tenemos. Y peor aun, no hay muchos programas de entrevistas. La buena entrevista es como un libro, te hace pensar, estar atento, vincular temas. Y ese debe ser el problema. Nuestra pésima educación, que plantea la repetición y la paporreteada como norma, dentro de un clima de total sometimiento, ha dejado en un rincón al pensamiento. Pensar está proscrito. Tal vez por eso la escasez del género. Tal vez.

Pero claro que hay buenos entrevistadores. Los hubo y los hay. Son pocos pero son. Mi maestro Hernán Velarde conocía todos los secretos de la entrevista. Era extraordinario. Su libro El Cronicante, queda como testigo de su buen trabajo. Manuel Jesús Orbegoso, superior. Ha dejado de herencia tres o cuatro libros fabulosos. Recuerdo la entrevista que le hicimos para Informalísimo en su casa, allá por la avenida Benavides. Recuerdo su colección de búhos. ¿ Alfonso Tealdo? La verdad es que nunca me gustó pero claro que era bueno. Es casi una obligación mencionarlo cuando de entrevistas se trata. De estos tiempos hay que mencionar a Hildebrandt. Debe ser el único que ha desarrollado una teoría sobre el tema. Jaime Bayly es un gran entrevistador pero demasiado cínico para mi gusto. De lo que hay ahora me gusta Gianfranco Brero. Cada vez que puedo lo veo en Plus TV, que ahora tiene otro nombre. De todos, de lejos, me quedo con Carlos Cornejo. En su 2 a la N hizo entrevistas memorables. Lástima que por un tema ideológico su programa no esté al aire. Una pena que ningún canal lo esté aprovechando.
Del plano internacional me gusta mucho lo que hace El loco de la Colina, Jesús Quintero. Es un demente total. En sus entrevistas crea un clima especial del que parece imposible sustraerse. Hay varias cosas suyas en internet. Vale la pena si interesa el tema. Hugo Guerrero Martineitz también fue un gran entrevistador. Nuestro compatriota no solo hizo una gran carrera en Argentina, además creó escuela. Alguna vez lo vi aquí en Lima. Estábamos en Monitor. Yo era Director Periodístico de canal 13, él venía para que lo entreviste Hildebrandt, creo. Me lo presentaron. No me atreví a decirle nada. Me quedé mudo. Años atrás, en Buenos Aires, lo había visto en su programa A solas. Tenía un control de los silencios escalofriante. Fumaba mientras entrevistaba. Era otro loco lindo. En Argentina reconocen que el Peruano Parlanchín cambió las estructuras de la radio. Y también de la TV.
Cada vez que puedo, y que mi pequeño hijo me lo permite, entro a Youtube y busco entrevistas. Me gusta la escuela argentina. Me entretiene ver a Fantino en Animales sueltos, Matías Martin y su Línea del tiempo, el programa de Bonadeo, El buscador en red y a Luis Novaresio. Este último lo descubrí hace poco. Es muy bueno.
De todos los entrevistadores, el mejor es Gerardo Rozín. Sea en Morfi o en C5N, cada entrevista que realiza es una lección, una clase magistral que disfruto mucho.
Me encantan las entrevistas por eso me gusta el test de Proust. Fue una alegría que lo volvieran a poner en Somos. Por razones obvias, el nivel de la sección se lo da el entrevistado más que las preguntas que siempre son las mismas. Igual últimamente no veo grandes respuestas.
En la introducción de A la búsqueda del tiempo perdido, Bob editorial, 2004, encuentro que en realidad el famoso cuestionario no es idea de Proust sino de su amiga Antoinette Faure. Se trataba de una especie de SLAM, Solo Los Amigos Míos, que hacíamos en la adolescencia. Al parecer el primero lo respondió cuando tenía 15 años. El otro es de 1892 cuando tenía 21 y lo tituló Proust par luimème. Aquí reproduzco algunas de las preguntas más interesantes. Sirven para ver la sensibilidad de uno de los más grandes escritores de la historia.

La cualidad moral que prefiere:
— Todas las que no son particulares de una secta, las universales.
Su noción de la felicidad:
— Vivir cerca de todos los que amo con los encantos de la naturaleza, una cantidad de libros y de partituras, y no lejos un teatro francés.
Su noción de la desgracia:
— Estar separado de mamá.
Aparte de usted mismo, ¿quién querría ser?:
— Como no tengo que plantearme la pregunta, prefiero no resolverla. Sin embargo me habría gustado mucho ser Plinio el Joven
Sus autores preferidos en prosa:
— George Sand, Augustin Thierry.
Sus pintores y compositores preferidos: 
—Meissonnier, Mozart, Gounod.
Sus héroes preferidos en la vida real: 
—Un intermedio entre Sócrates, Pericles, Mahoma, Musset, Plinio el Joven y Augus Augustin Thierry.

Sus heroínas de ficción preferidas:
— Las que son más que mujeres sin salir de su sexo, todo lo que es tierno, poético, puro, bello en todos los géneros.

En el segundo cuestionario pone:

El principal rasgo de mi carácter:
— La necesidad de ser amado y, por precisar, la necesidad de ser acariciado y mimado mucho más que la necesidad de ser admirado.
Lo que más aprecio en mis amigos: 
—Ser tiernos conmigo, si su persona es bastante exquisita para dar un gran valor a su ternura.
Mi ocupación preferida:
— Amar.
Mi sueño de felicidad: 
—Tengo miedo de que no sea lo bastante elevado, no me atrevo a decirlo, y tengo miedo a destruirlo diciéndolo.
Cuál sería mi mayor desgracia: 
—No haber conocido a mi madre ni a mi abuela.
El color que prefiero:
— La belleza no está en los colores, sino en su armonía.
El pájaro que prefiero: 
—La golondrina.
Mis autores favoritos en prosa: 
—En la actualidad Anatole France y Pierre Loti. ( cambia en relación al primer cuestionario)
Mis poetas preferidos: 
—Baudelaire y Alfred de Vigny.
Mis héroes favoritos en la ficción: 
—Hamlet.
Mis heroínas favoritas en la ficción: 
—Berenice.
Mis compositores preferidos: 
—Beethoven, Wagner, Schumann.
Mis pintores favoritos: 
—Leonardo de Vinci, Rembrandt. (También cambia)
Mis héroes en la vida real:
 —M. Darlú, “M. Boutroux. (También cambia)
Mis heroínas de la historia: 
—Cleopatra.
El don de la naturaleza que querría tener: 
—La voluntad, y seducciones.
Cómo me gustaría morir: 
—Mejor  y amado.
Estado presente de mi espíritu: 
—El hastío de haber pensado en mí para responder a todas estas preguntas.


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