febrero 06, 2017

EL EJEMPLAR PERRO DEL HORTELANO, LA VALIENTE AVESTRUZ Y LA VIOLENTA PALOMA

Si algo caracteriza a los seres humanos es que no pensamos. Una mirada a las redes sociales nos hace llegar a una conclusión tan contundente como triste, la gente tiene una mínima capacidad de reflexión. Los neurocientíficos han dado un dato que confirma esto: al día tenemos en promedio 60 mil pensamientos, de esos, el 90% se repite todos los días. Es decir que en realidad somos autómatas que actuamos sin pensar. La verdad, no me sorprende.
Repetimos y no pensamos. Por eso de manera equivocada se instalan en nuestra vida conceptos que nada tienen que ver con la realidad.

CASO 1. EL PERRO DEL HORTELANO

 Durante años hemos usado al perro del hortelano para mostrar uno de los sentimientos humanos más despreciables: el egoísmo. Cuántas veces, cuando no hemos querido compartir algo que no íbamos a consumir, alguien ha dicho:  "Eres como el perro del hortelano, ni comes ni dejas comer". Alan García hizo del dicho una campaña política.
Pero es hora de decir basta. Paremos con el bullying al desgraciado perrito que al fin y al cabo no tiene ninguna culpa.
Los que usan esta metáfora están en un tremendo error, pues más que representar al egoísmo, este vilipendiado can es el ejemplo más claro de lealtad, trabajo desinteresado y responsabilidad, actitudes cada vez menos frecuentes entre los seres humanos.
Aunque es cierto que el perro del hortelano no come ni deja comer, tiene buenos motivos para ser así. Como buen guardián, el trabajo de un perro de hortelano consiste en impedir que gente extraña ponga las manos en las hortalizas de su amo. Nadie que no sea su dueño está autorizado a tomar las verduras. Este es el motivo por el que no deja comer a nadie. ¿Y por qué no come? Pues simplemente porque los perros no comen hortalizas. En suma, el perro del hortelano puede simbolizar cualquier actitud humana menos el egoísmo. Cambiemos el chip y digamos “perro del hortelano: lealtad, responsabilidad, compromiso”.
Pero este can no es el único animal que ha sufrido la injusticia de los hombres. El buen nombre del avestruz también ha sido mancillado.

CASO 2. POLÍTICA DEL AVESTRUZ

Cuando alguien no enfrenta un problema, lo elude o cierra los ojos ante él, se dice que está usando la política del avestruz. Los dibujos animados han contribuido bastante en difundir la ridícula imagen de esta gigantesca ave metiendo la cabeza en un agujero. Sin embargo, la realidad muestra un animal con una actitud totalmente distinta ante los problemas.
En primer lugar, el sentido común debería ser suficiente para darse cuenta de que si el avestruz enfrentara sus inconvenientes escondiendo la cabeza, hace rato que hubiera desaparecido, ya sea porque sus depredadores hubieran hecho fácil presa de ellas pues tenía todo el cuerpo afuera, o por ahogo, pues no podrían resistir tanto tiempo sin aire. Pero no siempre alcanza con el sentido común. Por eso el etólogo Vitus Dröscher se dedicó a investigar de dónde viene esta idea equivocada.
Gracias a su gigantesco cuello, el avestruz puede empollar y cuidarse de sus enemigos como si tuviera un periscopio. Su instinto de supervivencia le ha enseñado que cuando un felino se acerca, lo mejor es caminar simulando una cojera. Cuando el depredador está cerca, empieza a correr. Casi nunca la alcanzan pues desarrolla una velocidad de hasta 52 kilómetros por hora y lo que es mejor, puede sostenerlos más tiempo que cualquiera. Pero hay ocasiones en donde no identifican a su enemigo a tiempo, es ahí cuando “entierran” su cabeza.
Dröscher observó que cuando un felino merodeaba el nido demasiado cerca, el ave estira su cuello por el suelo como si fuera una  rama seca y lo camufla con arena dejando su cabeza libre. Por increíble que parezca el felino pasa de largo y cuando ya no hay peligro la madre se sacude el polvo y sigue empollando. A pesar de poder correr y dejar entretenido con los huevos a su atacante, el avestruz prefiere morir a dejar sus huevos a merced del enemigo. En realidad de cobarde el avestruz no tiene nada.

CASO 3. LA PALOMA DE LA PAZ

Y la paloma, ¿es tan pacífica como dicen?
Instituciones públicas, organismos internacionales, fundaciones, ONG, gobiernos y un largo etcétera, no dudan en elegir a una paloma como símbolo de la paz. Desde los Balcanes hasta Katmandú, pasando por Lima o Kabul, todos concuerdan en que este animal es el emblema perfecto de la armonía y la amistad. Sin embargo la realidad muestra otra cosa.
En cierta ocasión el premio Nobel Konrad Lorenz, decidió cruzar a su tórtola “Willy” con “Petra”, la calma paloma de un amigo. Como el casado casa quiere, Lorenz amplió la residencia del novio para que la pareja no tuviera problemas de territorio. Luego de dejarles comida, el investigador partió esperando ver al día siguiente el matrimonio consumado. Lo que encontró a su retorno fue escalofriante.“Willy” se encontraba tumbado en una esquina de la jaula sin una pluma y totalmente ensangrentado. Encima, sin perder ese gesto que los humanos hemos definido como simpática y tranquila,  se encontraba “Petra” picoteando al moribundo palomo.
Lorenz, que logró el premio Nobel gracias a sus estudios sobre la conducta animal, señaló que salvo algunos grupos humanos, ningún ser vivo ha sometido a otro a este tipo de violencia. Si bien es cierto que esto solo sucede en cautiverio, en realidad el potencial de violencia de esta ave es mayor a cualquier otra conocida. Mucho más pacífica es una tarántula o una víbora.

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Así que ya sabe, el perro del hortelano representa la responsabilidad y buen trabajo; el avestruz, el ingenio y amor para con sus hijos y la paloma, la bestialidad más grande. A corregir la historia.

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