julio 05, 2011

Bosteros II


Conforme avanzamos el camino se llena de gente. Muchos turistas. En el piso hay estrellas con el nombre de los mejores jugadores de Boca. Debe estar Meléndez. Busca a Julio Meléndez, le digo a mi esposa. No lo encontramos. Seguimos buscando. Cuando estamos a punto de entrar Carmen lo ubica. Juuuuliiooo Meleeendeeez. Solano no está, no importa.




Entramos al museo. Es impresionante. La historia del equipo de todas formas, camisetas antiguas, videos, documentos, fotos, chimpunes de Palermo, Camiseta del Melli, nombres. Una pared entera con los nombres de todos los jugadores. Ahí encuentro a Solano. Foto.

 Todo el camino escuchas goles de Boca. Avanzamos. Una pantalla de dos metros proyecta a los jugadores contando la historia del club. Es como si los tuvieras al costado. Como si te hablaran a ti. Deben haber unas cincuenta pantallas con videos. Gol de Palermo Copa Libertadores. Tapada de Cordoba, otra Libertadores. Gol de Bermúdez, otra Copa. Toda la historia. Qué bárbaro. Tiro libre de Riquelme. Festejos por otro título. Y otro título. Y otro título. Ahora entiendo el fanatismo por el club. Boca es único. La gente se toma fotos en todos los rincones. Yo con ellos. Junto a la Copa, junto a la primera camiseta, la negra y blanca. Junto a la historia. Junto a la definición por penales. Terminamos el recorrido por el museo y ahora viene el estadio. Esperamos. El grupo es como de 20. Un simpático guía pregunta de que país somos y cuál es nuestro equipo. ¡Perú, Alianza! Claro que lo conozco. Cubillas, lo mejor que dio Perú. La gente me mira. O eso es lo que siento. Me siento importante. Yo soy de la tierra Cubillas. Hay colombianos hinchas del Nacional, brasileños de Flamengo y Corintians, hay de la Liga y algún venezolano. Hay una hincha de River, le hace bromas. Todo bien. Todos bien.

Avanzamos por el túnel del local y siento una gran emoción. Me imagino que es como ver La Capilla Sixtina, La Gioconda, La última cena, los canales de Venecia. Este lugar es parte de la historia. Es la Meca. Mientras un guía habla de la historia del equipo, veo la tribuna tan cerca de la cancha y pienso en “Cachito” y toda la banda que clasificó aquí. Hay que estar en la Bombonera para entenderlo mejor. El tipo cuenta todo lo que hacen para molestar al rival. “La visita sale por donde grita La Doce, sus vestuarios están abajo de esa tribuna, no escuchan nada de la charla técnica. No hay agua en los baños...blablabla... Me imagino al equipo de Didí, nunca los vi tan grandes. Interrumpo. “Pero aquí Perú clasificó al Mundial” El guía me mira y sonríe. Si, es que ese equipo era bueno. El de Cubillas ¿no?

¡Dios qué huevos que tuvieron. Qué equipo! La cancha está cerquísima. Es increíble. Los bancos de suplentes están al alcance de la mano. Lo que debe ser ese estadio lleno y ser visita. Lo que debe ser jugar de local. Damos la vuelta al estadio y en lo que sería la tribuna oriente vemos el palco de Maradona. La mitad lo pagó, el resto se lo regalaron. Los últimos partidos no iba al estadio porque está peleado con un dirigente. Ya no se respeta a nadie.

Termina la visita. Fue lindo. Estuve en Buenos Aires 7 veces y nunca vine a La Bombonera. Por fin he saldado la deuda. Nos vamos felices.

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