FUE GOL, PERO ESTAMOS EN LA FINAL


     Fue gol el de Christofer González. No hay dudas. No hay polémica. De igual forma fue gol el que hizo Gallas y permitió a Francia clasificar al mundial de Sudáfrica. Fue gol a pesar de que Thierry Henry le dio un pase acomodándose la pelota con la mano. De la misma manera fue gol el de Ruidíaz a Brasil en la Copa América Centenario 2016. Fue un gol que gritamos todos a pesar de haberlo hecho con la mano. Casos parecidos hay cientos.
     Todos fueron errores arbitrales. Y así es el fútbol. Clubes y selecciones de todo el mundo, incluido Melgar, por supuesto, tienen un gran archivo de goles de este tipo. En algunos casos fueron decisiones que los beneficiaron y en otros no. Es hipócrita quejarse por una mala decisión arbitral. Te puede doler, puede ser injusto, pero no hay club en el mundo que no haya sacado provecho de estas circunstancias.

     La implantación del VAR pretende reducir estos errores. No solucionará el problema. Solo lo reducirá. Al final, en algunas jugadas, la decisión será del árbitro. O sea será subjetiva. Y claro que puede equivocarse. Sí, con el VAR también pueden haber equivocaciones. De hecho ya las hubo.
     ¿Qué hubiera pasado si Melgar se ponía 3/1? ¿Hubiera estado más cerca de ganar el partido? Tal vez. Eso nadie lo puede asegurar. En Lima con 3 goles arriba Alianza se lo empató. Eso no quita que no le convalidaron un gol legítimo. Pero hay algunas cosas que también se deben decir. A pesar de no haber sido cobrado ese gol de González, Melgar seguía ganando. El gol de Pósito no lo hizo el árbitro. Ese gol es el resultado de una mala marca. Y en la definición por penales, tampoco intervino Alarcón. ¡Fallaron 4 penales! Es cierto que el árbitro y el línea se equivocaron al no cobrar el gol, pero la derrota de Melgar no es el resultado de malas decisiones arbitrales. El equipo arequipeño tuvo en sus pies la oportunidad de ganar el partido, pero no fue capaz. En los dos encuentros su defensa fue un desastre y en la definición sus jugadores patearon mal los penales. Eso es responsabilidad total del entrenador y el plantel. Claro, echar la culpa al árbitro evita asumir responsabilidades. Así las cosas, lo del gol no cobrado termina siendo una maravillosa justificación. 

     Infinidad de veces Alianza se vio perjudicado por malos arbitrajes. 2010, Copa Libertadores. Alianza está a minutos de clasificar a cuartos de final. Histórico. Ataca U de Chile y hace gol. El juez de línea tiene el banderín levantado. Es fuera de juego. Luego de marchas y contramarchas, el árbitro Carlos Vera valida el tanto. Increíble. “Nos roban el partido”. Se equivocó el árbitro. Así es el fútbol. 
     Claro que fue una mala decisión arbitral, pero la verdad es que la clasificación estaba en nuestras manos. Forsyth sale mal y deja la pelota a merced de los chilenos. Si salía bien, no pasaba nada. Decir que el árbitro nos robó es ocultar que nuestro arquero cometió un grave error. No clasificamos, en primer lugar, por nuestros errores. Lo del árbitro fue terrible pero si hubiéramos hecho bien las cosas, no hay error arbitral que valga.
     Una pena por Melgar, que debido a su inversión, tal vez la más grande del campeonato, tendría que haber estado en la final. Siempre es bueno tener instituciones serias. Igual, una pena esa conferencia de prensa. Una vergüenza. Duele perder así, claro. Pero si los jugadores y dirigentes no hubieran cometido tantos errores, incluso antes de que empiece la llave, a pesar de ese gol no cobrado, estarían en la final.
     Con el VAR se reducirán los errores e injusticias, pero finalmente el árbitro siempre tendrá la última palabra. Y se puede equivocar. Y algunas veces será a favor nuestro, en otras, en contra. Así de fácil.
     Quien no entienda esto, no sabe nada de fútbol


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