septiembre 11, 2017

UN ARTÍCULO DE MIERDA

         Se puede escribir sobre todos los temas. No hay límites. O en todo caso los límites están en nuestra cabeza. Siempre pongo de ejemplo al gran Francisco de Quevedo y Villegas y su “Gracias y desgracias del ojo del culo, dirigidas a Doña Juana Mucha, montón de carne, mujer gorda por arrobas”. Se trata de un maravilloso libro a una de las partes más injustamente postergadas de nuestro cuerpo.

“…un  filósofo dijo:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar”.

         Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado”. 


Esta pequeña obra satírica, de exquisitez inigualable, por supuesto que también le dedica espacio a las ventosidades.


"Llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; también declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos".
Se puede escribir sobre todos los temas, por eso Juan Tonda y Julieta Ferro han escrito “El libro de las cochinadas”, Alcalá Grupo editorial.
No se puede negar lo seductor del título. Imposible verlo y pasar de largo. Ves un libro así y lo tienes que leer sí o sí. “El libro de las cochinadas”. Claro, no sería raro que toda la seducción termine ahí, en la portada. Pasó muchas veces. Este no es el caso. Para empezar, Tonda es un científico recibido en la Universidad Nacional Autónoma de México y gran divulgador de temas de ciencia. Ferro, por su parte, también es investigadora y divulgadora de la misma universidad. Una dupla de aquellas. Digo esto para que sepan que el tema de las cochinadas es tratado al más alto nivel. Nunca antes los “mocos, la caca, los escupitajos, el sudor, la orina, los pedos, los granos, el vómito y los eructos” fueron investigados con tanta seriedad.
Y de todas las cochinadas empiezo por la mierda. ¿Cuánto cagamos al día? La respuesta llama la atención. En América se caga entre 200 gramos y kilo y medio; mientras que en Europa, la producción es de 100 a a 200 gramos. Los expertos no dan mayor información sobre el porqué de la diferencia. Será motivo para otra investigación.
Uno, en su soberana ignorancia, puede creer que todas las mierdas son iguales. Nada más falso que eso. Por ejemplo, los conejos cagan pequeñas bolitas esféricas, la mierda de los venados es aplanada. La de las cabras y la nuestra, cilíndrica. La de la cebra tiene ranuras trasversales. Las ardillas y puercoespines hacen cacas encadenadas o segmentadas. Las zorras lo hacen en espiral y la de las ranas es más ancha al final. Por mencionar algunas.
¿Y sobre los colores? Aquí también los autores dan maravillosos detalles: “La caca de la hiena es verde; la del puercoespín, roja; la de las martas y palomas, morada; la de los pingüinos y leones marinos, rojo anaranjado; la de los pulpos, negruzca o morada; la de los pájaros, verde, por las plantas, y blanca por el ácido úrico. Esto se debe a que los pájaros no mean por separado…”.
Vaya tema el de caca que daría hasta para un Récord Guinness. Seguro que usted como yo, pensamos que el que se lleva el primer lugar de cagadas sería el elefante, por eso del tamaño. No. Equivocado. Los animales que producen más caca por unidad de tiempo son los murciélagos, que cagan cada 20 minutos ¡72 veces al día! La sorpresa la trae el salmón que caga 1 kilo al año.
Maravilloso tema. Fantástico tema que cierro con un texto de Charles Bukowski que no está en este libro sino en “La senda del perdedor”. Una maravillosa reflexión sobre la mierda muy al estilo de Hank.


“Nadie hablaba del buen olor de una mierda fresca. No había nada tan glorioso como el olor de una mierda de cerveza, me refiero a aquella que se produce tras haber bebido la noche anterior veinte o veinticinco cervezas. El hedor de una de esas mierdas se esparcía por todas partes y permanecía flotando su buena hora y media. Te hacía darte cuenta de que estabas vivo”.

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