septiembre 03, 2015

MANCO, LAS DOS ALEMANIAS Y LAS NEUROCIENCIAS


Cuando Alemania estaba dividida, Naciones Unidas propuso una dinámica para que se lleven mejor. Como gesto de buena voluntad le pidió a cada país que le hiciera un regalo a su vecino. Alemania Occidental empezó con los obsequios. Debido a que sus vecinos la pasaban mal, les envió un camión lleno de medicinas y comida. Ahora era el turno de Alemania Oriental, ellos también como regalo enviaron un camión… pero lleno de basura.
    Cuando le preguntaron a un funcionario de Alemania Occidental sobre el camión de basura que le había obsequiado su vecino, la respuesta fue genial: “Cada uno regala lo que tiene dentro”.
Recuerdo esta anécdota luego de ver algunos comentarios en redes sobre el regreso de Reimond Manco a Alianza. Como la Alemania, muchos ponen en sus muros lo único que pueden poner: basura. Y como siempre, trato de entender a qué se debe esto.
Las neurociencias dicen que la vida es un espejo. Según esta premisa, lo que vemos es lo que tenemos dentro. Es como cuando te compras una camisa y de pronto descubres que mucha gente tiene el mismo modelo. No es que sea así, en realidad lo que ocurre es que has fijado una idea en tu cabeza.
     Trasladándolo al caso Manco entonces me pregunto: ¿no será que a muchos les molesta Manco porque es una imagen muy común en ellos? ¿No será que en realidad recuerdan a su papá o a su mamá haciendo el ridículo luego muchos tragos? ¿O no será incluso que les molesta Manco porqué se ven un poco ellos mismos?
     El fútbol es un espejo en donde se refleja claramente la sociedad que lo practica. Y en el caso Manco ha sido exacto. Hemos visto intolerancia, amargura, resentimiento, odio. Cuánto odio en algunos. Si un jugador de fútbol te genera tanto odio algo malo pasa en esa cabeza.
     Me espantan algunos comentarios. No aquellos que expresan hinchas que finalmente se manejan más con la emoción que con la razón. Me sorprende principalmente los comentarios de algunos periodistas, y de otros que pretenden serlo. En realidad Manco es una anécdota, de lo que se trata realmente es de una sociedad deportiva, con males sistémicos, de estructura. Y no hablo solo de deportistas y dirigentes, hablo de los periodistas también. Que a Manco le vaya bien o mal no cambiará en nada eso. Pasarán los años y seguiremos viendo jugadores que se desperdician porque no tienen capacidad para asumir una vida con dinero y fama. 
       Ojalá le vaya bien a Manco. Y no hablo solo de fútbol, que es lo menos importante en este momento. Hablo de la vida que, aunque muchos no lo crean, es mucho más importante que patear una pelotita.

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