septiembre 11, 2015

MIS MEJORES ORGASMOS


¿Un orgasmo o un gol? Elija. ¿Qué prefiere, pasar toda la tarde teniendo sexo o ver un partido definitorio? La pregunta no es boba. Se la hicieron a un grupo de croatas durante la última Copa del mundo. ¿Y qué respondieron? Según datos publicados por el periódico 24sata, nueve de cada diez encuestados dijo que prefería ver un partido del mundial de Brasil a tener sexo con su esposa.
Y es que la referencia entre fútbol y sexo no es tan absurda como parece. El escritor Eduardo Galeano en su estupendo libro Fútbol a sol y sombra ya lo dijo: “El gol es el orgasmo del fútbol y como en la vida diaria, ambos son cada vez menos frecuentes”.
Expertos en ciencias neurológicas de la universidad de Glasgow, en Escocia, le han dado la razón al escritor uruguayo, pues han descubierto que cuando un hombre tiene sexo, se le activa la misma zona cerebral que cuando se produce un gol. O sea, que un gol y un orgasmo son más o menos lo mismo.
¿Y cómo andamos de orgasmos los aliancistas? Quiero decir de goles. ¿Con cuál vibramos más? ¿Cuál fue el que gritamos con más ganas? ¿Cuál fue el que más celebramos? ¿Qué gol nos llevó al éxtasis, al placer, al gozo, a la felicidad?
Lo que sigue es una lista de los mejores festejos aliancistas. Ojo, no hablo de los mejores goles sino de los mejores festejos, aunque en algunos casos ambos conceptos coinciden. Como toda lista esta también es arbitraria y nada objetiva, porque la objetividad no existe en el fútbol, espacio donde nos movemos con emociones y subjetividad. Quien diga lo contrario seguro que compró su título de periodista en Azángaro, o simplemente no fue a clases.

Estos son los goles mejor festejados por jugadores aliancistas.

1. El Trencito. 1997. Gol de Marquinho ante Melgar en Matute. Habíamos campeonado en Talara después de 18 años y una semana después jugábamos con el equipo arequipeño en Matute. Ganamos 5-0 y el segundo fue de tiro libre del talentoso 10 brasileño. Entra por el ángulo derecho de Alejandro Mulet. Marquinho corre hacia occidente, detrás van el Charapa Salazar, Bazalar e Hinostroza. Primero hacen un volantín, luego se suma el resto del equipo y forman el famoso trencito. Tremendo festejo. Imborrable. El pecho nos lo auspiciaba Pilsen. Narración de Toño Vargas y comentarios de Lucho Trisano. América TV.

2. El Santo Moreno. 1999. Creo que es la postal más hermosa del fútbol peruano. La jugada la inicia Sandro Baylón que se había sumado al ataque. Mete el centro al área y Walter Reyes pivotea, la vuelve a tomar Sandro, la cruza de derecha y vence al arquero.  Gol. Sandrito va a festejar al cruce de las tribunas occidente y sur. Junta las manos como si fuera a rezar. Mira al cielo. Hermoso. Fue el 2-1 ante Cristal. En el arco Celeste estaba Óscar Ferro. El primer gol lo había hecho Tressor Moreno. El pecho de la camiseta nos lo auspiciaba LG.

3. Posando para la foto. 2003. No hay dudas, es el gol más bonito de la historia de los clásicos. Pasarán los años y los aliancistas no olvidaremos este golazo.  Saque de esquina de Olcese en el cruce de oriente y sur. La pelota va larga hasta el borde más lejano del área grande. Ahí está el “Pato” Quinteros para empalmarla de derecha. Golazo. Hermoso. Uno de los orgasmos más recordados. Imposible olvidarlo si se lo hicimos a nuestro clásico rival. En el arco crema estaba Pablo Pérez, aunque se podría haber cuadrado Lev Yashim y tampoco la agarraba. Quinteros se va a festejar al cruce de occidente con sur. Se tira al pasto y hace como que posa para la foto. Hermoso festejo. Un jugador le patea la espalda y se cae. Luego llega Pepe Soto y lo abraza en el suelo, con fuerza, emoción, sentimiento. Marcador final 4-2. Goleada. Transmisión de CMD, narración de Jaime Guerrero y comentarios de Beingolea y Barnechea. El pecho nos lo auspiciaba Siemens Mobile.

4. Chimuelo. 2010. Uno de los festejos más alucinantes del fútbol que se recuerden. Gol de José Carlos Fernández ante la U de Chile que significa el pase momentáneo a la siguiente ronda de la Copa Libertadores. 25 minutos del primer tiempo, centro del Zorrito Aguirre y cabezazo del 9 aliancista. El arquero logra manotear la pelota pero ya estaba dentro. La particularidad es que Fernández lo grita de manera intensa como solía hacerlo y un primer plano muestra que se le ha salido un diente. Cuando va a celebrar con la banca enseña su sonrisa con hueco. Inolvidable. El pecho nos lo auspiciaba Cristal.

5. Campeones. 2006. Partido definitorio con Cienciano. El gol del título lo hace Flavio Maestri. Minuto 51. Era el 3-1. El equipo imperial nos había ganado 1-0 en el Cusco. Arco sur. Por derecha el chileno Martel mete un centro de izquierda. Al borde del área Maestri la para de pecho y de media vuelta patea de derecha al ángulo izquierdo de Ibáñez. Nada que hacer. Con este gol ganamos el título. Maestri se va a festejar a occidente, busca a alguien y se lleva la mano a la oreja. La mueve como si enroscara algo. No sé qué quiere decir. Detrás llegan Memo Salas, Cafú Salazar, Ciurlizza y los chilenos Martel y Pérez. El pecho de la camiseta lo auspiciaba Brahma.

6.  Gol del Loco. 2003.  Estadio Nacional, arco sur. Minuto 42 del segundo tiempo. Olcese busca a Farfán pero un defensa la intercepta y la termina tomando el Loco Nicolás Tagliani, que patea de izquierda y se la cruza al arquero. En el arco nuevamente estaba Pablo Pérez. Otra goleada. Fue el 4-2. El Loco sale a festejar a occidente y se tira volantines, mueve los brazos, baila y muestra su camiseta que dice made in Argentina. Una locura.

7. Chileno. 2006. Minuto 45 del primer tiempo. Empate. Arco sur. Ciurlizza se la da a Cruzado, quien hace una pared con Martel, el chileno la devuelve. Cruzado se la vuelve a dar a Martel y dos defensores cremas salen a marcarlo. Inútil. Martel los deja parados y patea de zurda desde fuera del área. La pelota va al ángulo superior izquierdo de Chiquito Flores. Golazo. Matute explota. En el pecho teníamos a Brahma.

8. Loverita. 1995. Otro golazo en un súper clásico. En esta ocasión el protagonista fue Jorge Loverita Ramírez. 30 minutos del primer tiempo. Arco norte del Estadio Nacional. Loverita tiene la pelota en el vértice del área grande cruce de oriente con norte. Le salen a marcar 4 jugadores de la U y nada. Sale el “Puma” Carranza y pasa de largo. Desde el borde del área Ramírez mete un puntazo que se cuela por el ángulo superior derecho de Martín Yupanqui. Ramírez se va a mover las caderas a occidente y lo siguen Waldir, Jayo y todo el equipo. Risas, alegría, fiesta. Transmisión de Panamericana Televisión. Nos auspicia el pecho Goldstar.

9. El Goleadooor. 2001. El equipo cumple 100 años y tenemos que campeonar. Definimos con Cienciano que curiosamente también festeja su centenario. El partido se resuelve por penales. Ya patearon todos. Si Waldir Sáenz convierte campeonamos. Luego de acomodar varios segundos la pelota, dispara. Maurinho Mendoza va a su derecha y la pelota a la izquierda. Gol. Campeonamos. Waldir sale disparado y el equipo tras él. Tiene en su camiseta una enorme foto de Sandro Baylón recientemente fallecido. Gol de campeonato. Festejo sentido.

10. El resto. No podemos olvidar los festejos de Pizarro saludando al estilo militar. Los de Yordy con la garrotera, los del Zorrito, especialmente a Estudiantes de la Plata besando el escudo como solía hacer. Los grandes y muy gritados festejos de José Carlos Fernández, Juan Diego González-Vigil y Pepe Soto que siempre gritaba mirando al suelo y golpeando al aire. Estos últimos tal vez sean quienes más gritaron en sus festejos. Y por supuesto los de Carlos Preciado, tan contagiosos y que combinan tan bien con el festivo espíritu aliancista.


septiembre 03, 2015

MANCO, LAS DOS ALEMANIAS Y LAS NEUROCIENCIAS


Cuando Alemania estaba dividida, Naciones Unidas propuso una dinámica para que se lleven mejor. Como gesto de buena voluntad le pidió a cada país que le hiciera un regalo a su vecino. Alemania Occidental empezó con los obsequios. Debido a que sus vecinos la pasaban mal, les envió un camión lleno de medicinas y comida. Ahora era el turno de Alemania Oriental, ellos también como regalo enviaron un camión… pero lleno de basura.
    Cuando le preguntaron a un funcionario de Alemania Occidental sobre el camión de basura que le había obsequiado su vecino, la respuesta fue genial: “Cada uno regala lo que tiene dentro”.
Recuerdo esta anécdota luego de ver algunos comentarios en redes sobre el regreso de Reimond Manco a Alianza. Como la Alemania, muchos ponen en sus muros lo único que pueden poner: basura. Y como siempre, trato de entender a qué se debe esto.
Las neurociencias dicen que la vida es un espejo. Según esta premisa, lo que vemos es lo que tenemos dentro. Es como cuando te compras una camisa y de pronto descubres que mucha gente tiene el mismo modelo. No es que sea así, en realidad lo que ocurre es que has fijado una idea en tu cabeza.
     Trasladándolo al caso Manco entonces me pregunto: ¿no será que a muchos les molesta Manco porque es una imagen muy común en ellos? ¿No será que en realidad recuerdan a su papá o a su mamá haciendo el ridículo luego muchos tragos? ¿O no será incluso que les molesta Manco porqué se ven un poco ellos mismos?
     El fútbol es un espejo en donde se refleja claramente la sociedad que lo practica. Y en el caso Manco ha sido exacto. Hemos visto intolerancia, amargura, resentimiento, odio. Cuánto odio en algunos. Si un jugador de fútbol te genera tanto odio algo malo pasa en esa cabeza.
     Me espantan algunos comentarios. No aquellos que expresan hinchas que finalmente se manejan más con la emoción que con la razón. Me sorprende principalmente los comentarios de algunos periodistas, y de otros que pretenden serlo. En realidad Manco es una anécdota, de lo que se trata realmente es de una sociedad deportiva, con males sistémicos, de estructura. Y no hablo solo de deportistas y dirigentes, hablo de los periodistas también. Que a Manco le vaya bien o mal no cambiará en nada eso. Pasarán los años y seguiremos viendo jugadores que se desperdician porque no tienen capacidad para asumir una vida con dinero y fama. 
       Ojalá le vaya bien a Manco. Y no hablo solo de fútbol, que es lo menos importante en este momento. Hablo de la vida que, aunque muchos no lo crean, es mucho más importante que patear una pelotita.