junio 04, 2015

Peluchín, el nuevo Kapuscinski


"Peluchín" le hizo un gran favor a la mediocridad futbolera peruana. El rey del escándalo, la maledicencia, el raje y la difamación, de pronto se convirtió en referente moral y ético del país. En la mejor fuente de información de algunos “periodistas”. Así estamos pues. Los mismos que le echan la culpa al árbitro, a la FIFA, al clima y a la altura, ahora tendrán el argumento perfecto para justificar cualquier papelón de la Selección. A esa goleada histórica de Brasil, que sus estrechas y débiles mentes vislumbran, podrán justificar con un: "La culpa es de los juergueros". Al humillante baile colombiano, que su acomplejada  personalidad presiente, podrán argumentar con un: "Se lo debemos a los borrachos". No sé si me estoy quedando ciego pero mucho no veo en el video. Pero supongamos que es cierto lo que el "Kapuscinski" barbado dice. Dejemos entonces que Gareca decida. Que haga lo que le parezca. No convirtamos esta “denuncia” en un tema nacional. Orientemos nuestras fuerzas hacia otro objetivo. La crisis del fútbol peruano ni empezó con una juerga ni terminará cuando todos los futbolistas sean abstemios. Manguera, Terry, Challe y Manco lo saben. El problema es más grave. Es un problema estructural, cultural. Para eso los periodistas tendrán que recurrir a otros referentes como Morris, Sebrelli, Perozzo, Villoro o Rodrigo Figueroa, estudiosos más capacitados que Peluchín.

No importa. Una vez más triunfó el sensacionalismo y le dio el argumento perfecto a los que tienen la autoestima al nivel del suelo: "No iremos al Mundial por los juergueros". La mediocridad nacional te lo agradece "Peluchín".




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