febrero 25, 2015

El animal favorito



Mi animal favorito es el gato. Amo los perros pero prefiero a los gatos. En realidad prefiero a los dos (vean lo difícil que se me hace decidir) pero a la absurda pregunta de cuál es tu animal favorito, me decido por los gatos.

Es simple, me gusta la libertad de los gatos, esa maravillosa plasticidad con que se miman. Esas largas jornadas de limpieza de sutilezas asiáticas realizadas en cualquier contexto, en cualquier lugar. Puede hacerlo al costado del cadáver tibio de tu vieja o cuando haces el amor con el amor de tu vida. No les interesa. Se zurran. Son egoístas, o sea se quieren mucho.

En una circunstancia similar el perro en cambio se contagiará del dueño, y si estás triste porque tu vieja murió, te lamerá la mano y te moverá la cola. Se acomodará al lado tuyo. Y si te mueres, incluso puede morirse al lado de tu tumba. No sé de ningún gato que se haya muerto en la tumba de su dueño.

El perro no piensa en él. Para el perro primero está el dueño, segundo el dueño y tercero el dueño, luego viene él. Por eso me gustan más los gatos, aunque, ya lo saben, prefiero a los dos.

Para terminar hago mía una frase de Jean Cocteau que de animales conocía y bastante, “Si yo prefiero los gatos a los perros es porque no hay gatos policías”.

Aquí el señor Keuner, fabuloso personaje de Bertold Brecht, responde a la absurda pregunta de cuál es tu animal favorito.

El animal favorito del señor K.

Preguntado por su animal preferido, el señor K. respondió que el elefante, y dio las siguientes razones: En el elefante se combinan la astucia y la fuerza física. La suya no es la escasa astucia necesaria para eludir una persecución o atrapar una presa, sino la astucia que tiene a su disposición la fuerza para realizar grandes empresas. Por donde quiera que pasa, este animal deja una huella bien visible. Tiene además buen carácter y sabe aceptar una broma. Es tan buen amigo como buen enemigo. Es muy grande y pesado y, sin embargo, es también muy rápido. Su trompa proporciona a un cuerpo enorme hasta los alimentos más pequeños: por ejemplo, nueces. Tiene orejas móviles: no oye más que lo que le conviene. Vive muchos años. Es muy sociable, y no sólo en su trato con otros elefantes. En todas partes se le ama y se le teme a un tiempo. Una cierta comicidad es la causa de que a veces incluso se le adore. Tiene una piel muy espesa: contra ella se quiebra cualquier cuchillo, pero su natural es tierno. Puede ponerse triste. Puede también enfadarse. Le gusta bailar. Se interna siempre en la espesura para morir. Le encantan los niños y otros animales de pequeño tamaño. Es gris y sólo llama la atención por su masa. No es comestible. Es buen trabajador. Le gusta beber y se pone alegre. Hace algo en pro del arte: proporciona marfil.

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