enero 09, 2015

Íncipit

Empezar. Iniciar bien tu texto. El que fuera. Cuántas veces se lo dije a mis alumnos. Y se los seguiré diciendo. García Márquez dice que ese primer párrafo debe escribirse de tal forma que el lector se fagocite lo que sigue. Fagocitar, me encanta esa palabra. Por ahí escribí algo sobre eso. Continúo.


Íncipit es un nombre técnico que viene del latín incipio, empezar. En la literatura hay inicios fantásticos, históricos, imposibles de obviar en una selección. Lo que sigue son los íncipit que más me gustan. Los que más me han impactado.


Empiezo con uno clásico. Conocido. Conocidísimo. Vladimir Nabokov, Lolita:


“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-lita: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.”


Genio. Uno sabe que tras Lolita hay una historia de amor poco común, normalmente imposible, casi un pecado, (normal y pecado qué feas palabras ¿no?) Y Nabokov empieza con ese deseo, esas ganas, que desbordan a la persona, que incluso desborda a la pasión. Humbert Humbert, qué personaje. Inimputable según creo. Ese inicio nos muestra una pasión que incluso se siente en el nombre. Desear a alguien cuyo nombre te genere ganas, pasión. Alucinante Nabokov.

Madame Bovary debe ser la novela que leí más veces. Mi favorita. Mi edición de Oveja Negra de 1983, sobrevive a pesar del feroz ataque que le propinó el pequeño Harpo en 1999. De ahí saco este inicio que también me gusta.


“Estábamos en la sala de estudio cuando entró el director, seguido de un «novato» con atuendo pueblerino y de un celador cargado con un gran pupitre. Los que dormitaban se despertaron, y todos se fueron poniendo de pie como si los hubieran sorprendido en su tarea. El director nos indicó por señas que podíamos volver a sentarnos y luego se dirigió al jefe de estudios.


Monsieur Roger, le dijo a media voz, le traigo a este alumno para que se encargue de él. Va a entrar al quinto. Si aprieta en el estudio y se porta bien, se le podrá pasar a la clase de los mayores, que es la que corresponde a su edad. ”


Este inicio me parece que tiene más efecto cuando relees la novela. Si bien es cierto que la historia se centra en Emma, describir el primer día de colegio de Charles, un personaje sin brillo, simplón y tartamudo, es mostrar al verdadero motivo de las actitudes posteriores de Emma. La genialidad de Flaubert es mostrar a través de la medianía de Charles la grandeza de Emma.

En el caso de Madame Bovary el íncipit cumple con su función principal que es informar sobre lugar, tiempo, personajes.

Antes de continuar debería plantear un tema para que lo resuelvan los especialistas. ¿Dónde empieza el íncipit? Sin ser experto creo que comienza en la historia y no en el prólogo o dedicatoria. Aunque en el caso de El Principito la historia empieza antes, en la dedicatoria.


"A Leon Werth:


Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Verdaderamente necesita consuelo. Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicar este libro al niño que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:


A LEON WERTH CUANDO ERA NIÑO"


Debo corregir algo. Madame Bovary y El Principito son mis libros favoritos.

De todas las novelas de Hernmann Hesse, el inicio que más me gusta es el de Sidharta:


“A la sombra de la casa, en la asoleada ribera del río junto a los botes, el sauce llorón y la higuera, había crecido Sidharta el agraciado hijo del brahmán, en compañía de Govinda. El sol había bronceado sus delgadas espaldas cuando a la orilla del río participaba en las santas abluciones y en los sagrados sacrificios….”.


Descripción del lugar y del tono de la novela. Perfecto. 

Stendhal, el gran Stendhal, comienza Rojo y Negro con una maravillosa descripción del lugar.


“La pequeña ciudad de Verrières puede pasar por una de las más bonitas del Franco Condado. Sus casas blancas, con sus tejados puntiagudos de tejas rojas, se escalonan en la pendiente de una colina, en la que las copas de unos robustos castaños indican hasta las mejores sinuosidades. El Doubs fluye a unos centenares de pies por debajo de sus fortificaciones, que antaño construyeran los españoles, y que hoy se hallan en ruinas”.


Nuevamente situación de lugar. Hay que decir que Julián Sorel, protagonista de Rojo y Negro, es uno de los personajes más ricos de la literatura. Y Stendhal lo sabe. Por eso elige como su lugar de nacimiento uno de los parajes más lindos del franco condado. El gran Julián no podía nacer en otro lugar que en un pueblo hermoso. Me gusta mucho.

D.J. Salinger y El Guardián entre el centeno no pueden faltar en este pequeño recuento.


“Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso”


Agresivo, distante, iconoclasta, así es Holden Caulfield. Sus primeras palabras tiran por los suelos las “puñeteras” historias de David Coperfield. Rotundo, agresivo. Me encanta.

Obviamente esta nota tendrá una segunda parte con Memorias de Adriano, Cien años de soledad y las novelas de mi favorito de estos tiempos, el escritor irlandés Franck Maccourt.

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