septiembre 01, 2014

Tiempos de cositos

Que las mujeres cada día tienen más poder es algo que pocos pueden discutir. Y no solo en política, ahí cualquiera. La ranchera mexicana, ese inexpugnable recinto plagado de testosterona sufre una de sus peores crisis. El género que se caracteriza por su machismo, ahora tiene a la mujer como su principal protagonista.

Sobre el machismo de la ranchera hay miles de ejemplos. Para muestra dos botones.

Te vas porque yo quiero que te vayas
a la hora que yo quiera te detengo,
yo sé que mi cariño te hace falta
porque quieras o no
yo soy tu dueño.

Letra y pulmón de José Alfredo Jiménez. Mujer cosa. Mujer objeto. Mujer propiedad. La más pura esencia de machismo mexicano. Como en las películas de Pedro Infante: macho enamorador, macho peleador y macho borracho. O sea machazo. Por lo menos así creen algunos.

Y no vaya a creer que esas cosas son parte del pasado. De la filmografía en banco y negro, de tiempos del disco de vinilo. No. De ninguna manera. Ahora, en pleno imperio del HD y del blu-ray, los charros siguen destilando machismo a raudales.

Unas nalgadas con pencas de nopal 
una lección es la que te mereces 
me hiciste mal 
sacaste el cobre y los negros intereses

Tema: Unas Nalgadas, autor Alejandro Fernández, el charro más querido de estos tiempos. Amado por muchas pero no por todas. Parecen haber quedado atrás los tiempos en que las mujeres solo lanzaban suspiros ante el cantante que las vejaba con guitarra y guitarrón, hoy la cosa cambió. Estos son tiempos de quejas. De roles distintos. Ahora se niegan a cumplir ese papel de esposa, cosa, propiedad privada. La canción mereció miles de criticas en la redes sociales y la censura de la directora del Instituto de Mujeres del Distrito Federal, Malú Micher: “Es lamentable que al estereotipo de macho y mujeriego, ahora Fernández sume darle unas nalgadas a las mujeres”.

Pero el mayor logro de las mujeres no solo tiene que ver con el cansancio de escuchar este tipo de letras. Ahora la ranchera, género exclusivamente masculino, nacido al ritmo de la revolución y la época de oro del cine mexicano, es dominado por una mujer. Sí. Los collares, perfumes y aretes han reemplazado a las botas, el sombrero de ala ancha y los depósitos de balas que cruzaban el pecho.

Hoy los palenques feriales ya no esperan con ansias al charro bigotudo. Quien se lleva todos los aplausos, admiración y contratos, es una mujer que ha logrado replegar a los machos en su propio territorio. Su nombre: Paquita la del Barrio. Aquí algunos de sus títulos: ¿Me estás oyendo, inútil?, Las mujeres mandan, Para los inútiles, Hombres malvados, Duro y contra ellos, El club de los inútiles y otros temas similares. Pero la apoteosis, el éxtasis en sus conciertos, se produce cuando interpreta Rata de dos patas. La gente convulsiona, entra en trance.

Rata inmunda
animal rastrero
escoria de la vida
adefesio mal hecho.

Infrahumano
espectro del infierno
maldita sabandija
cuanto daño me has hecho.

Alimaña
culebra ponzoñosa
deshecho de la vida
te odio y te desprecio.

Y siguen las estrofas.

Que Paquita la del Barrio haya logrado tal protagonismo en una jurisdicción raigalmente machista es todo un símbolo de estos tiempos de cositos. Tiempos donde por supuesto nos incomoda el protagonismo que ellas logran cada día y no sabemos que hacer, cómo reaccionar. Es lógico, son siglos de machismo. Será cuestión de ir adaptándose poco a poco porque no está lejos el día en que sean presidentas del Poder Judicial, La Federación Peruana de Fútbol o la CGTP. Total ya dirigen a la U y a Alianza. Solo es cuestión de tiempo. Es cuestión de paciencia para decir que el machismo ya terminó y que ha empezado el tiempo de los cositos.

No hay comentarios.: