enero 28, 2009

Hombre sin brazos tomando desayuno

Seguro que lo ha visto. Debe tener unos sesenta años, le faltan los dos brazos pero le sobra sonrisa. Su centro de operaciones está en el puente Aramburú de la Vía Expresa. Se acerca al carro, te dice algo y aunque nunca le des nada, te regala una sonrisa. Es posible que sea una impostación “marketera”, no importa. Verlo sonreír a pesar de su estado es conmovedor. Y ya van varios años que lo hace. Hace algunas semanas, como casi todos los días, pasamos con mi esposa y lo vimos, pero en una faceta distinta. Estaba tomando desayuno. Era increíble. Una de las cosas más alucinantes que he visto. Una especie de Toulouse Lautrec encima de la Vía Expresa. Era como un cuadro de Dalí que se salía del marco y te tocaba

enero 16, 2009

Simplemente salió

Me siento frente al teclado sin saber claramente a donde iré. Hace rato que no escribo ni una línea. Pensé que la publicación de mi libro iba a ser un estímulo pero no. En realidad tampoco es que haya dejado de escribir por eso. Simplemente no sale nada. Tengo muchas ideas y eso es como no tener ninguna. Ahora, como tantas veces, me siento a escribir casi obligado por una voz que me dice que debo hacerlo. Lo hago por obligación y de hecho estas líneas es lo más lejos que he llegado. Seis, siete o diez líneas. Qué bárbaro, no creí llegar tan lejos. No, por lo menos hoy no.