noviembre 15, 2007

Jugando al muertito


(publicado en Caretas edición 2000. 31-10-07)
Apuntes para un banco de epitafios.

"No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda."
Woody Allen

La intuición es la mayor virtud que debe tener un periodista. Lo dice Jon Lee Anderson, que del oficio conoce bastante, y aunque todavía no aprobé esta materia creo que estoy cerca. Con un presentimiento que envidiaría Agustín Merino, pido a mi amigo el poeta Renato Cisneros que me escriba su epitafio. A pesar de que sus tiempos y los míos rara vez coinciden - es un tardón de mierda - Renato cumple con la solicitud a tiempo, tan a tiempo que casi se usa. Una semana después de darme su último aviso al mundo, los médicos que lo atendieron en La Oroya por un Edema de Glotis que casi termina en asfixia, dicen que estuvo a un triz de morir. - Me cagaste mi nota del día de los muertos - le increpo. Tiro al palo. Finalmente la intuición no fue tal. Esta vez no pude aprobar, Jon. Pero estuve cera. Cuando el poeta muera quiere que le pongan en su tumba: