octubre 05, 2013

Harry Potter y el Quijote

--------------------------------------------------------------------

el 7 de octubre de 1520 en Lovaina, Países Bajos, se realizó una quema de libros. Hacía relativamente poco se había descubierto la imprenta y casi al mismo tiempo se empezaron censurar algunos títulos. Desgraciadamente la historia cuenta varios excesos parecidos.

----------------------------------------------------------------------

Los libros enloquecieron al Quijote.
Alonso Quijano, aquel ingenioso hidalgo, hombre de unos cincuenta años, seco de carnes, enjuto de rostro y según muchos el más delicado entendimiento que había en toda La Mancha, perdió la razón por el consumo desmedido de libros de caballería. Cómo no iba a ser así, si pasaba hasta dos días con sus noches leyendo ininterrumpidamente esas historias, decían su sobrina y su ama de llaves.

Para solucionar el problema las atribuladas damas llamaron al cura Pedro Pérez y al maese Nicolás, barbero del barrio para que, antorcha en mano, las ayudaran a quemar a los responsables del desvarío. El único libro que se salvó de aquel infierno, fue Historia del famoso caballero Tirante el Blanco, por ser, según el purpurado, el mejor del mundo en su género. Hasta los de poesía terminaron en las brasas, pues “hacerse poeta era una enfermedad incurable y pegadiza”.

El libro como ente contaminante, no es una licencia literaria del Manco de Lepanto, al contrario, la piromanía literaria ha sido una de las pasiones que ha cultivado el hombre con mayor fruición.

En Atenas el año 411 AC, se arrojaron a la hoguera las obras de Protágoras por considerar que envenenaban a quienes las leían; por el mismo motivo en el año 213 AC, el emperador chino Shih Huang-ti, ordenó quemar todos los libros del reino, algo que afortunadamente no consiguió; en el año 168 AC, los macabeos trataron de destruir la Biblioteca Judía de Jerusalén; en el siglo I de nuestra era, Augusto no solo quemó todas las obras de los poetas Cornelio Galo y Ovidio, también los condenó al destierro. Argüía que sus obras eran sediciosas. Calígula también practicaba la piromanía literaria, sus víctimas : Homero, Virgilio y Tito Livio. El azar impidió que la orden de incinerar los libros fuese ejecutada.

Sin embargo el trabajo de estos esmerados exponentes de la estupidez humana queda empequeñecido, ante la imponente presencia del rey de la censura: Anthony Comstock. Este personaje fundó en 1873 la Sociedad para la Erradicación del Vicio, el primer comité de censura de los Estados Unidos. Comstock no sólo estaba en contra de algunos libros sino abiertamente de la lectura. Alguna vez dijo que leer no era importante, una muestra de ello era que Adán no tuvo libros en el paraíso.

Cuando encontraba un libro que “corrompía”, Comstock iba a la librería y no sólo confiscaba las obras, también hacía detener al librero. Se dice que en sus 40 años de trabajo, mandó a prisión a suficientes personas como para llenar un tren de pasajeros con sesenta y un vagones y quemó 160 toneladas de literatura “obscena”.

Con su trabajo, Comstock no sólo encontró un lugar de honor en la historia de la estupidez humana, también el diccionario inglés Webster le reservó un espacio. Hace algunos años fue aceptada la palabra comstockery con la siguiente definición “ preocupación mojigata por combatir la inmoralidad, especialmente en libros, periódicos y fotografías”

Algún ingenuo, creyente iluso de la posibilidad de evolución del hombre, podría imaginar que todas estas expresiones del absurdo humano corresponden a una época ya superada. Nada más falso. Harry Potter es una muestra clara de que el fundamentalismo no necesariamente se encuentra en Afganistán.

La puerta de una iglesia de Pennsylvania fue el escenario de un espectáculo digno de la Edad Media. Un cerro de libros de Harry Potter y otros textos “ultrajantes” fueron quemados por sus vínculos con el demonio. En esta ceremonia la maestra Beverly Green dijo: “ Los cuentos de Harry Potter sostienen en definitiva que uno puede jugar con la brujería mientras sea divertida… esto no es algo bueno y algo que no es el Bien, es claramente el Mal. No hay términos medios. Cuando uno comienza a jugar con los espíritus demoníacos, está entrando en terreno peligroso. Está abriendo las puertas de su casa y de su alma al Demonio."

Los ataques contra el joven mago no cesan. En Florida un grupo de damas ha producido el video : “Nuevo envoltorio para la brujería: Harry Potter o cómo lograr que el Mal parezca inocente”. La cinta cuesta 24 dólares y según sus autoras, muestra claramente la asociación de Harry con el demonio.

Tras estas campañas se encuentran los miembros de la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos y los Cristianos Conservadores. Hasta el momento han conseguido que las escuelas de Kansas y Carolina del sur prohíban los libros de Harry Potter por “ ser textos satánicos escritos para llevar a los jóvenes hacia el ocultismo haciendo un panegírico de la brujería “.

Las respuestas no se han dejado esperar. Los alumnos de la ciudad de Zeeland en Michigan, han abierto una página web para protestar por la censura a los libros de Potter. En unos días no sólo han logrado 18 mil adhesiones, también han conseguido que se derogue la orden de censura.

Y si no hay solución la lucha de Harry continúa. Chris Finan, presidente de la Fundación de Libreros por la Libertad de Expresión, ha creado el sitio Kidspeak.com, lugar donde se publican noticias sobre las campañas de censura a la literatura infantil y se enseña a los niños a defender los derechos que les garantiza la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

J.K. Rowling, la madre soltera desempleada, que escribió Harry Potter y la Piedra Filosofal en una mesa de café mientras dormía su hijo de tres meses, no sólo se ha convertido en la mujer más rica de Escocia, también ha logrado lanzar la edición más grande de la historia : 3,8 millones de ejemplares. Pero su mérito mayor parece ser el haber fundado el más grande ejército de lucha contra la censura que se conozca. Un pase de magia digna del mejor alumno del colegio Hogwarts.

No hay comentarios.: