octubre 12, 2012

De repente... Adriano.

Faltan 4 semanas para que nazca Adriano. Desde la semana 8 decidí publicar por Twitter su evolución: "Tamaño, 9-14 milímetros. Peso, 1.5 gramos. Cabeza con forma humana. Cavidades nasal y bucal unidas. Tiene aletas". Después de 8 años de matrimonio y cuatro de noviazgo decidimos tenerlo. Al comienzo me daba miedo. La historia con el Cholo ya se sabe. Lo tuve a los 16 años y siempre estuvimos juntos. Y aunque mi vieja y mi hermana me ayudaron al comienzo, la mayor parte del camino fuimos dos, solo dos. Fue una relación muy fuerte. Es una relación muy fuerte. La aparición en el 2009 de unas células cancerígenas y un tratamiento de quimioprofilaxis, técnica nueva que afortunadamente resultó, fue el impulso que necesitaba. Creí, literalmente, que me moría. Incluso hoy, momento en que me encuentro casi de alta, si me aseguran que tengo 10 años más de vida, firmo el documento sin ningún problema. La enfermedad pasó, el miedo no.

Carmen también tenía miedo. En algún momento creíamos que no tendríamos hijos. Estaba casi aceptado. Hoy eso es parte del pasado.

Hemos planificado varias cosas. En primer lugar decidimos que tenía que nacer en los últimos meses del año. Debido a mi "sistema laboral" (por decir algo), lo normal es que en verano tenga menos trabajo. Esto implica varias cosas buenas y malas. Lo primero que hago es ahorrar todo el año para no tener problemas en ese tiempo. Trabajo free lance hace muchos años y aunque es una ventaja porque haces tu horarios, se complica al momento de las vacaciones. Y si eres profesor, en el verano no hay chamba. Salvo la ULima, que tiene un bendito régimen con sus profesores contratados, puedo pasar tranquilo esos meses. En el resto de lugares, si no hay trabajo no hay dinero. Liberalismo laboral le llaman.

Lo bueno es que en ese tiempo he terminado de escribir los pocos libros (3) que he publicado. Este verano pensaba terminar mi primera novela. Veremos qué dice Adriano.

Debido a ello nuestro hijo tendría que nacer los últimos meses del año. Quiero estar con él y Carmen en esos primeros momentos. No quiero perderme nada.

Y así será.

Las 40 semanas se cumplen el sábado 3 de noviembre y, parecerá una exageración, pero “hemos programado” que Adriano nacerá el sábado 3 de noviembre a las 12 del día. Creemos mucho en la mentalización y sabemos que cuando llegue el momento estaremos juntos. Qué importa si no es el sábado. Igual sabemos que ese momento nos encontrará juntos.

Mi primer hijo fue producto de la casualidad. El segundo no podía ser igual. A Adriano lo planificamos al milímetro. Su concepción y su llegada se han convertido casi en una obsesión...

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