octubre 23, 2012

Budismo light

Tener un hijo es una gran responsabilidad. No debe llegar alegremente. ¡Ups, un hijo! En la medida de lo posible debe ser programado. Lo dice alguien que fue padre a los 16 años. “Los padres siempre nos equivocamos”, es una de mis frases favoritas. Sin embargo eso no significa que no reflexionemos sobre nuestros errores y reparemos. En eso estoy. Siento que con Adriano empiezo a saldar en algo la deuda que tengo con el Cholo.

La concepción empezó primero en nuestras cabezas. Lo primero: repensar nuestras ideas, nuestra forma de vida, nuestra visión del mundo. El trabajo fue simple porque mi esposa no se aferra a las ideas simplemente porque sí. Es una persona que piensa. Cuando la conocí me gustó y decidí casarme con ella porque me deslumbró su responsabilidad. Sin embargo la admiración solo llegó después de ver lo poco aferrada que es a las ideas y las cosas.

octubre 12, 2012

De repente... Adriano.

Faltan 4 semanas para que nazca Adriano. Desde la semana 8 decidí publicar por Twitter su evolución: "Tamaño, 9-14 milímetros. Peso, 1.5 gramos. Cabeza con forma humana. Cavidades nasal y bucal unidas. Tiene aletas". Después de 8 años de matrimonio y cuatro de noviazgo decidimos tenerlo. Al comienzo me daba miedo. La historia con el Cholo ya se sabe. Lo tuve a los 16 años y siempre estuvimos juntos. Y aunque mi vieja y mi hermana me ayudaron al comienzo, la mayor parte del camino fuimos dos, solo dos. Fue una relación muy fuerte. Es una relación muy fuerte. La aparición en el 2009 de unas células cancerígenas y un tratamiento de quimioprofilaxis, técnica nueva que afortunadamente resultó, fue el impulso que necesitaba. Creí, literalmente, que me moría. Incluso hoy, momento en que me encuentro casi de alta, si me aseguran que tengo 10 años más de vida, firmo el documento sin ningún problema. La enfermedad pasó, el miedo no.

octubre 06, 2012

Si hay amor todo se supera

La casa cambia. La vida cambia. Todo cambia. Adriano, antes de ser Adriano, ya hace sentir su presencia y nos "reclama" su lugar en la casa. Hacemos cuentas, vendemos, regalamos y botamos cosas para tener más espacio. Van 7 meses de embarazo y recién me pongo a pintar su cuarto. Me demoré. Es como si una vocecita interior me dijera que es muy pronto. No es pronto. Pintar es, además, cambiar el cuarto del Cholo, mi primer hijo. Mi único hijo por largos 33 años. Siento como que lo traiciono. Tener a Adriano es como traicionarlo. Lo superaré. Todo se supera. Si hay amor todo se supera. No, no lo traiciono.