noviembre 06, 2006

LOS TRANSFORMES CON PONCHO Y UN SHOT DE PISCO

Un valse del Zambo Cavero, los goles de Cubillas, Pérez de Cuellar en la ONU. Juan Diego Flores, la medalla de Pancho Bozza, el triunfo frente a Bulgaria. El campeonato de la Sofi, Inma Sumac, un shot de pisco. Hay momentos en que el orgullo de ser peruano es una emoción incontenible. Instantes en los que sin rubor, serías capaz de lanzar loas por el lugar donde naciste. Circunstancias donde, en el colmo del amor patrio, podrías incluso reconciliarte con el duro golpe a la autoestima nacional que te da la cotidianidad. Pero como nadie es dueño de sus emociones, también hay momentos en que ese orgullo aflora de una manera más absurda. Es una rara emoción que no se exterioriza ni merece primeras planas. Rara alegría encorsetada y contenida, donde te mueres por gritar arriba Perú pero no lo haces porque sería ridículo.