agosto 29, 2006

Nuevamente Silvio

Cuando voy a comprar discos me pregunto si busco algo o me dejo llevar por la oferta. Si salgo en busca de canciones o son las canciones las que te encuentran. Creo que finalmente, como cualquier adicción, uno se deja llevar y ahí, frente a la merca, en este caso la música, uno se mueve al ritmo de lo que te ofrecen. Mis lugares de compras suelen ser los alrededores del mercado de Magdalena o Polvos Azules. Alguna vez fui a Polvos Rosados pero no me encontré con nada bueno. También fui a Pueblo Libre, por la Iglesia hay un lugar, dentro de una feria. La verdad es que encuentras cosas exquisitas de jazz. Según mi gusto muy caro. Un CD te puede costar 7 lucas. Demasiado. Magdalena es la voz. Encuentras de todo. Sinatra, Buble, Radiohead y todo Putumayo. Hay otras cosas pero a mí no me interesan. Todas a tres cincuenta compadre. Tres por diez. Hace dos semanas encontré a un compadre que vende discos de los 70s. Tiene cosas increíbles. Después de hurgar en una enorme caja de leche Gloria, me encontré con dos verdaderos hallazgos. El primero, los éxitos de Silver Convention. Finales de los 70 y todos bailábamos al ritmo del bam - bam, que consistía en hacer chocar cualquier parte de tu cuerpo con la cadera de tu pareja. Fly Robin Fly, era su mayor éxito. El otro Cd más extraño aún, el álbum de la familia Partridge. Serie increíble de un grupo que fue emblemático de la época. Los chicos nos enamorábamos de Lorie, interpretado por Susan Dey que después tuvo algún protagonismo cinematográfico. Las chicas morían por Keith, que era David Cassidi, el ídolo juvenil de aquellos años. “Me levanté enamorado esta mañana” y “Soy un Payaso” fueron sus dos grandes éxitos. Frente al parque central de Magdalena hay un lugar donde encuentras CDs interesantes. Digamos que a la derecha, antes de llegar a un kiosco de antigüedades. Me compré un desenchufado de Radiohead muy bueno pero lo más impactante sería reencontrarme con Silvio Rodríguez. Después de muchos años volvía a escuchar al genio cubano. Recordé que en los ochenta iba al Caballo Rojo a comprar los casetes de Silvio como si se tratara de algo ilícito. Y tal vez lo era, tanto como los condones que te ofrecían en la puerta del negocio del Parque Universitario. ¡Condones, condones, tengo condones! Poner su música fue como activar un chip en mi cerebro. La Canción del Elegido, Mujeres, Rabo de Nube y Al Final de este viaje. Letras que creía olvidadas las empecé a cantar como si las hubiera escuchado ayer. Había triunfado la revolución en Nicaragua y algunos creímos que empezaba una nueva ola revolucionaria en la región. Y claro soñábamos con el cambio en el Perú. Si habrá pasado el tiempo y si habrán pasado los sueños. Definitivamente son las canciones las que buscan a uno

1 comentario:

Marea dijo...

Qué buenos recuerdos, Fly Robin Fly, como olvidarlo, habrá que ir a comprar por Magdalena, ¿en que parte exactamente?