octubre 23, 2005

Bikinis solo en foto

La historia universal del humor no le ha dado al generalísimo Francisco Franco el lugar que merece. Aunque su dictadura produjo mucho dolor y muerte, varias de sus disposiciones para “salvaguardar la moral de los españoles”, son dignas de figurar junto a los mejores gags de Laurel and Hardy o Abott y Costello. Obsesionado por evitar “la exposición irresponsable del cuerpo, origen del pecado”, Franco emitió severas normas para aquellos que osaran mostrar sus carnes. Como es lógico las playas y piscinas fueron centros plagados de guardias civiles encargados de hacer cumplir la ley. “El baño al aire libre en playas o piscinas es altamente higiénico y saludable, pero con pretexto de él se cometen gravísimos escándalos”, dice una ordenanza que resalta el valor de las playas separadas para hombres y mujeres, absurdo que existió durante el franquismo aunque en reducido número. Quien iba a una playa mixta debía tener en cuenta lo siguiente: - No usar nunca un traje de baño que sea provocativo. - Si quiere tomar sol, sólo se hará a distancia prudencial de las personas de sexo opuesto. Aunque no se especifica cuantos centímetros corresponden a “distancia prudencial”, se sabe que no había problemas si uno tomaba sol a cinco metros del sexo opuesto. La norma advierte a los guardias tener mucho cuidado en las piscinas “ donde hay menos espacio y mayor aglomeración. Una persona de buena conciencia jamás acudirá a una piscina mixta” Bombardeado por la moda del bikini, en 1970 el Tribunal Supremo levanta la censura a esta prenda. Por fin los españoles podían disfrutar del bikini…. pero sólo en fotografías: "No es posible desconocer que el bikini se utiliza no sólo a diario, durante las temporadas estivales de baños, muy dilatadas en algunas regiones de nuestro país, en playas y piscinas, sino también en espectáculos públicos cinematográficos y en la prensa, por lo que siendo indudable, aunque censurable en puros principios de moral, que la sociedad viene admitiendo y tolerando desde algunos años el uso público de tan trivial atuendo femenino, no puede considerarse que la fotografía constituye una ofensa a la moral". Decía la disposición. Francisco Hermenegildo Paulino Teódulo Franco Bahamonde, no es el único responsable de este desaguisado, las autoridades católicas fueron entusiastas impulsoras de estas normas que abarcaron otros campos. Sobre las excursiones decía: “a los inconvenientes de usar un baño mixto hay que añadir los que provienen de la frivolidad, ligereza y libertad excesiva de un día de excursión. Los padres católicos no permitirán jamás a sus hijas semejantes excursiones mixtas”. Las obras de arte que mostraran personas desnudas o cubiertas con tela transparente, también fueron materia de censura. “ estas imágenes que representan escenas, posturas, etc., son gravemente provocativas para la mayor parte de la gente. Son reos de grave escándalo los que las pintan o esculpen, los que las exhiben al público en oficinas, escaparates, jardines, cines, etc., o las venden indistintamente a cualquiera, aunque sea so pretexto de que son obras de arte”. Para el Tribunal Supremo de España un delito de escándalo público lo constituye “ la exposición de doctrinas inmorales, la exteriorización de ideas, opiniones o conceptos atentatorios a los principios morales, consagrados como básicos e intangibles por las normas vigentes en la comunidad. Tal exposición puede suponer un peligro para los valores éticos. Franco veía fantasmas en todo sitio por eso advirtió sobre los espectáculos artísticos, inevitables “focos de corrupción”. “Son gravemente escandalosos los espectáculos en que se representan cosas notablemente obscenas, o en los que aparecen personas medio desnudas, o se dicen cosas altamente provocativas. chistes o coplas indecentes, etc”. Todo estaba bajo sospecha durante el gobierno de Franco, incluso el baile. En términos generales las autoridades desaconsejaban el baile moderno en donde se producía contacto “por los grandes peligros que encierran, sobre todo para los jóvenes de uno y otro sexo”. La sociología política nos debe la lista de las dictaduras que cometieron más gazapos, mientras eso ocurre aquí este reluciente botón de un gobierno fértil en absurdos y monumental en estupideces.