diciembre 14, 2004

LAS MAS BELLAS

Este concurso de belleza es distinto. Aquí las candidatas no tienen que coquetear con el jurado, sonreír a la cámara, ni mostrar sus carnes al público. Los jueces no son los vouyeristas de siempre y entre los auspiciadores no se encuentran centros de estética, cremas humectantes o lápiz de labios. Este concurso es distinto porque quienes compiten son las palabras. Hace casi dos décadas el diario El Mercurio de Chile convocó a Jorge Luis Borges, Lázaro Carreter, Julián Marías, Gregorio Marañón, Camilo José Cela, José Donoso y Arturo Uslar Pietri, para elegir las diez palabras semánticamente más bellas del idioma. No se conocen detalles de esta cita de la belleza lingüística, pero algún cronista experto en estas lides, podría haber escrito algo parecido a esto: “ La sobresdrújula camina radiante por la pasarela, sin lugar a dudas es la más ovacionada de la noche. En traje de baño las palmas del respetable son para una grave. Lamentablemente la capicúa no ha tenido la misma suerte. El no saber para donde ir, cual es el comienzo y cual el final, la hizo tropezar justo delante del jurado…” Es posible que una vez conocida la decisión, el público haya repetido los mismos lugares comunes de siempre: que fulana debió estar entre las diez finalistas, que el jurado está comprado y que estos concursos siempre responden a los intereses de los anunciantes. Sin embargo esas pocas voces no opacaron la decisión de tan ilustre tribunal. Según los jueces estas son las diez palabras más bellas del idioma castellano: Libertad, mar, madre, azul, paz, dios, esperanza, belleza, amor y amistad. Tiempo después Borges hizo otra selección, esta vez de las palabras de sonido más hermoso. Esta es su lista: Sándalo, jacarandá, penumbra, sombra, cristal, hexámetro, ámbar, runa, anhelar y arena. Una sana curiosidad me llevó a preguntar cuales serían las palabras preferidas por estas tierras. Cuatro amigos profesionales de la comunicación, las palabras y las ideas, hurgan en sus historias y con algunas licencias me ayudan a resolver este problema. Oscar Quesada. Decano de Comunicaciones U. De Lima. Sin guardar orden alguno de preferencia, deseo empezar con grulla: imagino un ser salvaje en estepas, llanuras y pantanos. Una figura blanca. Parsimoniosa. Solemne. Pura. Hermosa. He aquí que su referencia genérica, ave, resulta ser por su concisión sonora una palabra misteriosamente bella, no por gusto tórnase en alabanza. Resulta que por hablar de la grulla he tropezado con ave. Una inminente levedad es convocada. Este juego de l y v remite a lo lívido, a lava y lavanda. También a Livia. Configuración apasionante. Pero como se trata de escoger diez, me quedo con levedad, asumida como primera de la familia. Amatista es otra palabra que está llena de resonancias: al mar, a la transparencia de un cuarzo teñido de violeta y, en su etimología, a la embriaguez. He citado el mundo animal y el mineral. En el ámbito vegetal áloe o aloe es una palabra que comparte con oboe un armonioso juego vocálico. En la instancia semántica se abre un mundo de hojas largas y carnosas acompañado de uno de los sonidos más dulces, sugestivos, oscilante entre el verde y el azul, como diría Rimbaud. Vaho anda cerca: remisión al soplo vital, al aliento natural del aire. También nube: lugar del vapor acuoso que llama a tantos juegos cromáticos, a tantos humos y sombras pétreas. De aquí a tornasol hay un paso: que palabra tan adecuada a la descripción de nuestro destino. Umbral lleva en sí la idea del paso de aquí a otra cosa. La alusión a la sombra, a lo umbrátil, umbrío, o umbroso, a la penumbra, en fin, a la tensión del descubrimiento, del comenzar a conocer, a la insinuación de esa luz tan cara para quienes, curiosos, vivimos saboreando los resplandores de eso que llamamos saber. Dejo en el tintero entre muchas otras, esfera, mar, esmeralda, tulipán, cascabel, decibel, lumen; admito que esto es cuestión de estado de ánimo. Resumo, pues, las diez de ahora.: grulla, ave, levedad, amatista, aloe, oboe, vaho, nube, tornasol, umbral. Winston Orrillo, Filólogo 1) AMOR: sin él no funcionaría el mundo, y aun si tomamos a su antónimo, odio, vemos que es el amor el punto de partida de todo 2) POESÍA: podría ser redundante si hemos ya mencionado a la anterior, pero, en todo caso, es concomitante con él (se entiende con el amor). 3) COMUNICACIÓN: el amor produce poesía cuando se rompe el solipsismo y necesitamos llegar al otro; y partimos, entonces, en busca de la alteridad. 4) HUMANIDAD: formamos parte de ella, aunque nuestro bisabuelo Thomas Hobbes, tomándolo de Plauto, escribiera: "Homo hominis lupus". 5) LIBERTAD: es uno de los puntos de partida, uno de los ejes de nuestro discurrir por "este valle de lágrimas, adonde yo nunca dije que me trajeran" (Vallejo dixit). 6) SOLIDARIDAD: o somos solidarios o no somos nada. El pithecantropus y el cromagnon ascendieron en la escala que nos llevó hacia el homo sapiens –supongo–por el ejercicio de la solidaridad. Es lo que quiso decir nuestro abuelo José Martí cuando expresara: "Todo hombre debe sentir en su mejilla el golpe dado en la mejilla de cualquier hombre". 7) AZUL: el color de nuestro otro abuelo, Rubén Darío, y el color del infinito, aquello que, precisamente, como hombres, no cesamos de perseguir. 8) JUSTICIA: envuelve a todo, ES todo. 9) ÍNSULA: tanto la Barataria, del buen Sancho Panza, como aquella de Las Insulas extrañas, del querido Emilio Adolfo. En general, no sólo una palabra bellísima, sino que si uno no ha vivido pensando en La isla (ínsula) del tesoro, no tiene sentido su vida. 10) ARTE: todo es arte. Todo es artístico. Porque en esta palabra están incursas otras como azul, ínsula, justicia, amor, libertad, comunicación. "Lo hizo por amor al arte", qué gran verdad filosófica, existencial. GUILLERMO GIACOSA. Comunicador Diez palabras encontradas por el mundo y breves instrucciones para su uso. OMBÚ. Debe disfrutarse en la pampa argentina a la caída del sol y mientras el caballo marcha sin apuros hacia el poniente. CENTRAL. Por ningún motivo debe utilizarse como referencia espacial. Siempre estará teñida con los colores azul y amarillo y detrás de ella nunca faltará, después del dolor o la alegría, una nueva ilusión. ALBAHACA. Deberá olerse y pronunciarse como quien redescubre un perfume que, viniendo de las entrañas de la tierra, siempre estuvo en la punta de nuestra lengua. CARCAJADA. Se unirá a los espantapájaros, a los jamelgos, a las jabalinas, a los juboneros, se refugiará junto a los junquillos y bajo los jacarandaes y jamás faltará al júbilo y a los jóvenes. SAUDADES. Se agregará a la lengua española porque ella sola es tristeza, melancolía, añoranza, nostalgia. Se usará pensando en una vieja bahiana que un dos de febrero, toda vestida de blanco, se sumerge en el mar que recuerda la esclavitud y los dioses venidos del África para hacerla más soportable. GIOIA. Solo la joie ( yuá ) de los franceses me parece tan feliz como la gioia italiana. Es alegría, más euforia. Hay que estar realmente gioioso para comprenderlo. FARFALLA. Es nuestra mariposa pero más ágil. Es más alegre que la butterfly inglesa, vuela más ligero que la papillon francesa y es más delgada que la borboleta de los lusitanos. Sólo la pimpilipausa de los vascos puede ser tan bella como una farfalla italiana. IALA. Debe pronunciarse hundiendo la i en el paladar y hasta que las a final se escape de la boca como saltando de un trampolín. Quiere decir “vamos” y los árabes, como justa venganza, se la llevaron cuando se fueron para siempre de España. YETÉM. La primera vez que me la dijeron supe que me amaban realmente. Es una trampa francesa de tres palabras: je t’ aime ( yo te amo ) que se transmuta en una sola por la urgencia de comprobar si es verdad. ABUR. Es adiós sin mezclar a Dios. Es desear augurios en una voz que el español heredó de los vascos y desterró al olvido por ansiedades religiosas. Nicolás Yerovi Escritor. LA BELLEZA DEL ESPERPENTO Dado a la tarea de discernir cuáles son las palabras más hermosas del idioma castellano, colijo que son varios los criterios que podríase emplear para tal fin. Si menciono alhelí, barahúnda, danza, ensalmo, algarabía, niebla, sutil o sortilegio, estoy usando, para esta criba, uno de eufonía o biensonancia. Si menciono utopía, sueño, alegría, ventura, ilusión o fantasía, estoy privilegiando el criterio semántico, aquel del significado que tiene cada uno de estos términos. Considero, sin embargo, que habrá de ser de mayor utilidad para el lector considerar las palabras que, no sólo por lo pintoresco de su novedosa acepción sino también por el uso cada vez más frecuente que de ellas suele hacerse, terminan siendo sumamente decidoras de los tiempos presentes. SINCERAMIENTO, por ejemplo, es un vocablo compuesto, conformado por el modo adverbial "sinceramente" y el verbo "mentir", pero conjugado en la primera persona del presente de indicativo: "miento". Así, "sinceramiento", quiere decir "sinceramente miento". La VERDAD, que por definición es una sola pues resulta del cotejo de lo enunciado con lo real, lo tangible, lo comprobable; en el Perú de los tiempos recientes suele utilizarse con el posesivo "mi", a resultas de lo cual tenemos "mi verdad", así como también es aceptado hablar de "tu verdad" o de "su verdad", como sinónimos de "mi versión", "tu opinión" o "su punto de vista". Queda claro que en un país donde todo el mundo miente, hay tantas verdades como hablantes. De allí la pertinencia de esta elegante locución, que no debe faltar en labios de ningún personaje público que se respete. ESCENARIO, que es un nominativo propio de las artes escénicas, hoy es utilizado hasta el hartazgo por políticos y periodistas para referirse a la hipotética participación de tales o cuales ACTORES de la vida nacional en un eventual conflicto de intereses. No es por azar que estos términos teatrales son empleados como sinónimos del quehacer público y de los detentadores de poder, al fin y al cabo, todos presumen en ellos y en cada una de sus circunstancias, el uso y el abuso la careta del farsante y el divorcio de la naturalidad en pro de una ficción convenida. Tampoco es circunstancial que el calificativo de VIABLE haya cobrado tantísima frecuencia en el hablar cotidiano, considerando que pocas ciudades como las nuestras son tan poco viables, transitables y hasta vivibles, en virtud de la ignorancia absoluta del respeto por las reglas de tránsito y la falta de consideración por el prójimo. A propósito de esto último, viene a cuento mencionar que el vocablo PUNTUAL es consentido como sinónimo de "preciso" o "específico", en un país como el Perú donde llegar a la hora acordada, es decir, ser puntual, constituye un defecto social casi nauseabundo, donde ser puntual significa revelarse como un individuo insignificante y del todo carente de importancia. No puedo evitar la tentación de señalar la moda feminista de usar "LA POETA" en vez de la poetisa, ya que este último vocablo disuena frágil, delicado, femenino. Siguiendo esta lógica, propongo con toda modestia que en vez de sacerdotisa digamos "SACERDOTA", en vez de papisa, "PAPA", y en vez de pitonisa usemos el hierático "PITONA". Ya que hace mucho APERTURÉ estas cavilaciones -si las hubiese abierto habría sonado demasiado simple, escasamente ceremonioso y para nada mayestático-, procederé a darlas de una vez por terminadas o a cerrarlas debidamente, es decir, a CERRADURARLAS. Con perdón del ANDAMIAJE. LA PRIMERA PALABRA QUE MANDAMOS A EUROPA Elio Antonio de Nebrija, sabio de lenguas, publica en Salamanca su “vocabulario español latino”. El diccionario incluye el primer americanismo de la lengua castellana: Canoa: Nave de un madero. La nueva palabra viene desde las Antillas. Esas barcas sin vela, nacidas de un tronco de ceiba, dieron la bienvenida a Cristóbal Colón. En canoas llegaron desde las indias, remando, los hombres de largo pelo negro y cuerpos labrados de signos bermejos. Se acercaron a las carabelas, ofreciendo agua dulce y cambiaron oro por sonajas de latón de esas que en Castilla valen un maravedí. Eduardo Galeano, Memoria del fuego. LAS MAS LARGAS Según el libro de los record de Guinness la palabra más larga del idioma castellano es superextraordinarísimo con 22 letras, sin embargo anticonstitucionalmente tiene23 y el músculo del cuello esternocleidomastoideo tiene 22 y ninguna figura en tal libro.Según esta “Biblia” de superlativos, la palabra más difícil de definir en breve por un lexicógrafo es el término fueguino, sur de Chile y Argentina, mamiblapinatapai, que sólo se puede traducir de la siguiente manera: mirándose el uno al otro, a la espera de que cualquier ofrezca hacer algo que ambas partes quieren pero no tiene la disposición de hacerla.