agosto 02, 2007

A PROPÓSITO DEL 28

SOBRE LA PATRIA
    ¿Qué es la patria? Un hijo lejano, una lágrima que finalmente se puede domesticar, que salta, grita, da la patita, sale y se esconde sólo cuando yo se lo digo.
    ¿Qué es la patria? Mi madre asesinada por los medios, mi padre ausente, mi pelo teñido de rojo. Mis perros lejanos.

mayo 27, 2007

No hay sifón (3)

    "La Vieja Roticería". Así se llama el escenario de nuestro primer encuentro con la comida bonaerense. El sitio era simpático, humilde y con una comida estupenda. Ese clásico lugar, muy popular, donde comes codo a codo con la gente. La sensación es extraña pues nunca comemos así en Lima. Una vez más comprobé que aquí la comida es barata. Tome nota: Una enorme milanesa a la napolitana, 4 pesos, un bife de chorizo, 7 pesos, una porción de fritas (papas fritas) y dos botellitas de vino banco de Mendoza. Todo a 35 pesos. Diez dólares. Increíble. Y todo muy bueno. Excelente. Transcurre el tiempo y reparo en algo, el mozo no nos trajo el sifón. Durante todo el viaje le hablé a mi esposa de esta singularidad argentina. La expectativa del encuentro con el sifón era especial pues en casa tenemos uno muy antiguo. Me lo regaló en 1990 mi amigo Daniel Almirón. Viene el mozo y le reclamo cordialmente el sifón. No, me dice, el sifón ya no existe en Buenos Aires.

mayo 01, 2007

Escala en Santiago y por fin Buenos Aires

Segunda parte

El vuelo hace escala en Santiago. Hace mucho tiempo mi amigo Guillermo me dijo que los momentos más complicados de un viaje son el despegue y el aterrizaje. Maldita sea mi memoria. La frase no deja de torturarme. Ambas circunstancias me dan miedo. Trato de controlarme. No hay problemas. El aterrizaje en Santiago fue sencillo. Es madrugada y bajamos al aeropuerto. Es la segunda vez que estoy en un lugar de paso. Antes fue en Arequipa. En ambos lugares estuve unos minutos. Recuerdo que en la Ciudad Blanca vi en persona por primera vez a Gisela Valcárcel. Siempre me encantó Gisela. En esta ocasión no me encuentro con nadie conocido. Nos tomamos fotos. Pasamos el control sin problemas. Subimos a otro avión. Nadie ocupa el tercer asiento. En viaje será mejor. Ya falta poco, Buenos Aires está más cerca.

abril 24, 2007

(DE) VUELTA EN U (AP)

    Antes de seguir con las historias de Buenos Aires, una reflexión inevitable: el gran problema es que no exteriorizamos. Nos reprimimos. Siempre les digo a mis alumnos que la comunicación debemos situarla en un plano afectivo. Afecto, una de las palabras claves para comunicarse. La cultura, la iglesia, la sociedad, la escuela y nuestros padres, parecen haber firmado una alianza secreta para evitar que nuestros sentimientos se conviertan en verbo, en acción. Lo común es esconderlos y pasarnos la vida sin decirle a la gente que la queremos. Salvo algunas chelas o vinos que nos ayudan a desinhibir, nuestros afectos siempre permanecen en silencio, mudos, condenados injustamente a no llegar a su destinatario.

abril 13, 2007

Buenos Aires, quince años después

    Luego de quince años volví a Buenos aires. Junto a mi esposa vivimos 14 días inolvidables. Aquí algunas cosas que escribimos en un hostal ubicado en el límite de La Boca y San Telmo.  
    Buenos Aires. Antes de partir. 
    Uno trata de planificar algo su vida, pero definitivamente lo imprevisto es quien domina nuestra existencia. Por lo menos la mía. Por lo menos la nuestra. Hacía rato que queríamos viajar con Carmen, pero por uno u otro motivo no salía nada. Todo al interior. De pronto se juntó algo de plata y listo, ya estamos en Buenos Aires. La situación se planteó así de fácil pero las cosas se empezaron a complicar. Por lo menos en mi cabeza. Llegamos al aeropuerto con tiempo. De pronto en la cola de migraciones me entró una terrible ansiedad. Tantas películas norteamericanas hicieron su efecto. Por alguna razón que después entendí, empecé a imaginarme que me detendrían, esa noche terminaría preso y todo se iría al demonio. No había motivos. Incluso enfrenté con éxito a mis fantasmas de Inforcorp y logré vencerlos. Después de quince años, los mismos que no iba a Buenos Aires, quedé limpio. Dejé de ser aquel cliente VIP que fui casi desde la creación de la central de riesgos. Ya no tenía deudas. Pero tenía miedo. Se acerca un empleado de migraciones y me saluda.

diciembre 20, 2006

Tres lecciones sobre las mujeres. Absolutas, contundentes y definitivas. (Por lo menos para mí)

    1973. Primera lección: a las mujeres les gustan los chicos malos. Tenía doce años y vivía enamorado de Fanny. Cabello largo, risa fácil y coqueta, muy coqueta. Que el hombre llegara a la Luna era noticia antigua. Hacía tiempo que la chica con nombre de lata de atún me había lanzado a la estratosfera y yo disfrutaba de la falta de gravedad. Pero había un problema. Fanny apenas sabía de mi existencia. Tímido y acomplejado “hasta la pared de enfrente”, expresión usada por mi tío que no entendía, pero me encantaba, las posibilidades solo de hablarle, eran muy complicadas. Sin embargo, un día ocurrió lo increíble, Fanny me habló.                      Irresponsable y distraído, paseaba con mi bicicleta sin la menor sospecha de que estaba transcurriendo el mejor día de mi vida. Alguien me llamó, era Fanny. Me pidió que la "jalase" al mercado. Sí, dije con suficiencia, miedo y vergüenza. No sé por qué pero tenía mucha vergüenza. Ese día de la Luna pasé a Marte. La noticia se expandió por todo el barrio y yo era feliz. No había pasado nada importante, solo se agarró de mi cintura en una curva. Pero era suficiente. La gente lo sabía. Fanny y yo en mi bicicleta.

diciembre 06, 2006

PARIS...ESA FIESTA

    Quienes tenemos alguna pretensión literaria, no sé, escribir algo, lo que sea, sabemos que el destino ideal es Francia. Para ser más específicos, París. Si quieres ser escritor tienes que ir a París. Por lo menos esa era la convención, la moda, lo que se debía hacer o por lo menos pensar. Claro, una vez que defines que serás escritor, o por lo menos que morirás en el intento, descubres que lo de París es una locura.

noviembre 06, 2006

LOS TRANSFORMES CON PONCHO Y UN SHOT DE PISCO

    Un valse del Zambo Cavero, los goles de Cubillas, Pérez de Cuellar en la ONU. Juan Diego Flores, la medalla de Pancho Bozza, el triunfo frente a Bulgaria. El campeonato de la Sofi, Inma Sumac, un shot de pisco. Hay momentos en que el orgullo de ser peruano es una emoción incontenible. Instantes en los que sin rubor, serías capaz de lanzar loas por el lugar donde naciste. Circunstancias donde, en el colmo del amor patrio, podrías incluso reconciliarte con el duro golpe a la autoestima nacional que te da la cotidianidad. Pero como nadie es dueño de sus emociones, también hay momentos en que ese orgullo aflora de una manera más absurda. Es una rara emoción que no se exterioriza ni merece primeras planas. Singular alegría encorsetada y contenida, donde te mueres por gritar arriba Perú, pero no lo haces porque sería ridículo.

octubre 14, 2006

Vamos a cobrar. (Para el ángel de vestido celeste, blusa y toca blanca)

    Era un ritual. A partir del 25 de cada mes, siempre esperaba que mi madre me dijera lo mismo: Mañana vamos al hospital, es día de pago. Tendría unos ocho años y mis conceptos sobre dinero, pago, gasto y ahorro no eran muy elaborados. Simplemente sabía que era un día especial, distinto, el mejor del mes. Me ponía la ropa del domingo, y como en los paseos, la ansiedad no me dejaba dormir tranquilo, me levantaba antes que todos y era el más entusiasta del grupo. Mi ropa de domingo era un pantalón de corduroy verde, una camisa amarilla y una chompa beige. Era el atuendo de lujo, el de las fiestas, el de la misa dominical, el que me ponía para ver a Margarita, la chica de la avenida Lima. 
    Salíamos de casa temprano sin tomar desayuno. En el paradero del parque Raimondi tomábamos la 2. Cuando llegábamos al hospital, mi madre entraba a un cuarto donde había cientos de cartones y un enorme reloj. Marcaba su entrada siempre antes de las ocho y de inmediato íbamos a la cafetería del hospital.

septiembre 24, 2006

MISÁNTROPO. (Se sugiere leerlo escuchando Yellow de Coldplay. Gracias Pepe.)

    No tengo muchos amigos. Como Malraux creo que en la vida uno tiene pocos amigos. Dice el escritor que cinco es una cifra más que exagerada. "Uno puede considerarse afortunado si tiene cinco amigos en toda su vida". Por supuesto que aquí el término amigo se usa para aquella relación de amor, entrega y profundo compromiso con la otra persona. En realidad se ha devaluado mucho la palabra amigo. Amigo le decimos a cualquiera. Prefiero los grupos pequeños. Mirarnos a los ojos y decir lo que sentimos. Nada de gritos, nada de histerias ni engreimientos. Me encantan las discotecas pero solo para bailar. No aguanto hablar a los gritos. Como Ortega yo también odio las multitudes.

FACHOS, COCINEROS, INTOLERANTES E INDIFERENTES

Las movilizaciones se han convertido en parte de la vida nacional. Me levanto y lo primero que hago es ver Twitter para saber cómo terminó l...