Luego de quince años volví a Buenos aires. Junto a mi esposa vivimos 14 días inolvidables. Aquí algunas cosas que escribimos en un hostal ubicado en el límite de La Boca y San Telmo. Buenos Aires. Antes de partir.
Uno trata de planificar algo su vida, pero definitivamente lo imprevisto es quien domina nuestra existencia. Por lo menos la mía. Por lo menos la nuestra. Hacía rato que queríamos viajar con Carmen, pero por uno u otro motivo no salía nada. Todo al interior. De pronto se juntó algo de plata y listo, ya estamos en Buenos Aires. La situación se planteó así de fácil pero las cosas se empezaron a complicar. Por lo menos en mi cabeza. Llegamos al aeropuerto con tiempo. De pronto en la cola de migraciones me entró una terrible ansiedad. Tantas películas norteamericanas hicieron su efecto. Por alguna razón que después entendí, empecé a imaginarme que me detendrían, esa noche terminaría preso y todo se iría al demonio. No había motivos. Incluso enfrenté con éxito a mis fantasmas de Inforcorp y logré vencerlos. Después de quince años, los mismos que no iba a Buenos Aires, quedé limpio. Dejé de ser aquel cliente VIP que fui casi desde la creación de la central de riesgos. Ya no tenía deudas. Pero tenía miedo. Se acerca un empleado de migraciones y me saluda.