julio 08, 2015

QUE SE MUERAN DE ENVIDIA TODITOS


Uno no elige ser de un equipo. Uno ama, se vuelve hincha, porque alguien le fue comiendo el cerebro de niño, o simplemente por dar la contra. La gran mayoría somos de un equipo por azar, por tradición familiar o barrial. Por un tío que nos llevó al estadio o algún jugador que nos deslumbró.
Tampoco uno se hace hincha de un equipo porque ganó más títulos o más clásicos. Es absurdo. Nadie pide las estadísticas y a partir de eso establece su amor hacia un club. Sería horrible. Los que realmente amamos a nuestro equipo sabemos que ese amor es a prueba de campeonatos logrados, títulos o trofeos. Ser hincha de un equipo es un acto de amor y como tal no tiene lógica ni razón.
Eres de un equipo por azar o herencia; pero una vez que vas a los partidos y ríes, lloras, sufres y gozas, ese amor de naturaleza rara se convierte en un hermoso sentimiento precisamente por esa historia que van haciendo juntos. Y después de algunos años saltando en la tribuna, gritando goles y frustraciones, te vuelves un experto, sabes la vida de tus jugadores y recuerdas goles, jugadas, ídolos y fiascos. Para cosas relacionadas con tu equipo tienes una memoria que tus profesores envidiarían. Nunca aprendiste la lista de los 14 incas, pero fácilmente grabaste en tu mente la alineación de tu equipo cuando ganó el clásico por 6-3. Jacinto Rodríguez, Carlos Basombrío, Marcelo Sozzani, Frank Ruíz…
Y un día, como todo hincha, llegas a la conclusión a la que llegan todos los hinchas: mi equipo es el mejor del mundo. Y claro que es una frase hecha, porque no eres del Barcelona o el Real Madrid, eres simplemente de un equipo de un país de Sudamérica que no todos reconocen a la primera. Esa es la triste realidad.
Pero no todas las historias son iguales.
Los aliancistas tenemos una frase que nos define: “Alianza Lima es el Perú y el Perú es Alianza Lima”. La pregunta entonces es: ¿Cuánto de verdad y cuánto de fantasía encierra esta idea? ¿Cuánto de pasión y cuánto de razón hay tras esta frase?
Si eres de otro equipo te suplico que no sigas leyendo pues aunque seguirás queriendo a tu equipo, morirás de cólera pues comprobarás de manera contundente que somos los mejores del Perú.
A las pruebas me remito.
Para empezar, aclaro que el título de esta columna es parte del bolerazo de Mario de Jesús inmortalizado por Javier Solís. Lo tomo prestado y se lo tarareo a ese despistado futbolero que dice equivocadamente que su equipo es el mejor. Nada más lejos de la verdad. Los mejores somos nosotros. Aquí están las pruebas y que se mueran de envidia toditos.
Que se mueran de envidia… pues nuestro equipo es el único en el mundo que ha logrado que tres jugadores de sus divisiones inferiores, César Cueto, Teófilo Cubillas y José Velásquez, sean considerados en el once ideal por la revista El Gráfico al final de la primera ronda del mundial Argentina 78. Nunca, ni antes ni después, equipo alguno, llámese Barcelona de España, Boca Juniors, Manchester United o Juventus, logró algo parecido. Esto no lo consiguió nadie en el Perú ni en el mundo. Nunca la línea entera del equipo ideal de un Mundial fue de un mismo club. Eso solo lo consiguió Alianza Lima.
Que se mueran de envidia toditos… porque Teófilo Cubillas, aliancista por ADN, es el segundo volante con más goles en todos los mundiales. Sí, el Nene tiene más goles que Maradona, Zidane, Zico, Cruiff, Messi y Platini. Encima de todas estas figuras se encuentra el Nene made in Alianza. Solo es superado por Pelé. 
Que se mueran de envidia toditos… porque según la IFFHS, cuyas listas son la Biblia del fútbol, el Nene es el mejor futbolista peruano de la historia. Cubillas, además, está entre los mejores 50 jugadores de la historia y es el octavo goleador de los mundiales de fútbol. En tiempos donde ni siquiera clasificamos, es prácticamente imposible que algún jugador surgido de las canteras de un equipo peruano repita este logro.
Que se mueran de envidia toditos… porque en el 2008 el Schalke 04  realizó el pase más caro de su historia por Jefferson Farfán, aliancista desde el vientre de su madre. ¿Qué otros equipos peruanos pueden decir lo mismo? ¿Algún histórico de Europa compró algún jugador peruano por un precio récord?
Que se mueran de envidia toditos…porque Alianza es el único equipo peruano que ha logrado que tres de sus jugadores emblemáticos, Farfán, Pizarro y Carrillo, participen de una Champions al mismo tiempo. Ver en la Champions a los mismos jugadores que la rompieron en Lima con la camiseta de tus amores, es una satisfacción que solo disfrutamos los aliancistas. ¿Podrán algún día nuestros rivales conseguir lo mismo?
Que se mueran de envidia toditos… porque si preguntan a cualquier hincha peruano sobre los futbolistas nacionales que triunfaron en Europa, entendiendo triunfo como haber logrado ser goleador u obtenido títulos, también veremos que el 99% de esos jugadores son de Alianza. Tal vez el único no aliancista que logró trascendencia internacional haya sido Solano, sin embargo, nunca fue campeón en el exterior. Tampoco vamos a negar la calidad del Maestrito, que dicho sea paso jugó por los infantiles de Alianza aunque a decir verdad por poco tiempo.
Tampoco me olvido de Julio César Uribe, Muñante, Barbadillo o Meléndez, extraordinarios jugadores que sin embargo, solo consiguieron destacar de manera regional, no mundial.
Que se mueran de envidia toditos… porque los únicos jugadores peruanos que ganaron la Champions fueron el “Conejo” Víctor Benítez y Claudio Pizarro. ¿Sabes de qué equipo fueron jugadores e hinchas? 
Definitivamente Alianza Lima es el Perú y el Perú es Alianza Lima.


junio 24, 2015

GRACIAS JUGADOR

La Selección de fútbol acaba de darnos una alegría y eso no es cosa de todos los días. Quiero subirme a esta ola de felicidad y hablar del jugador. No de uno específicamente, quiero referirme al jugador en general. De ese ídolo con quien sufrimos y gozamos.
Uno de los mejores momentos de mi vida fue cuando con mi hijo fuimos a SVR a ver toda la campaña de Los Potrillos de Arrué. Pasan los años y no me puedo olvidar de esos negros maravillosos. Pasan los años y no puedo olvidar “las caras lindas de mi gente negra”. Los quiero y estoy tan agradecido con ellos que nada me interesa si se acuestan temprano o no. Me disculparán los trapenses del fútbol, aquellos que parecen haber consagrado su vida a la más estricta disciplina religiosa y piden jugadores castos y abstemios. Parece que algunos esperan once consagrados a la Virgen María. Yo no. De mis jugadores espero entrega, pasión, amor por sus colores, nada más. Si toman vino, cerveza o Jägermeister en realidad no me interesa. No me meto en sus vidas porque no me gusta que se metan en la mía.
Somos una sociedad rara pues le pedimos al futbolista cosas que no le exigimos a profesionales con trabajos de mayor responsabilidad. Creo que el desarrollo de un país está ligado a que por lo menos cuatro de sus profesionales con mayores responsabilidades alcancen la categoría de ejemplares. Ellos son: el médico, el policía, el profesor y el cura. Si ellos son excelentes, la sociedad lo será. Sin embargo, a ninguno de ellos le exigimos tanto como a un futbolista. A ningún profesor le hacen control antidoping. No se conoce que a los médicos los concentren varias semanas para hacer mejor su trabajo. Tampoco se sabe de algún cura que se someta a rutinas de carácter militar o que lo infiltren para que llegue en condiciones de competencia.
No sé de algún profesor, policía, médico o cura que sea sometido a un control antidoping luego de haber realizado su trabajo. Y menos que hayan sancionado a alguno si se la “pegó” el día anterior. A ninguno de ellos se lo exigimos, pero al futbolista sí. Creo que una sociedad que hace cuestión de estado por la borrachera de un futbolista y es indiferente ante el sistemático robo de su clase política, es una sociedad muy enferma. Y en eso nos hemos convertido.
Nos indigna que un futbolista trasnoche porque es un “mal ejemplo para nuestros hijos”, pero quedamos callados ante el funcionario corrupto, el profesor abusivo y el cura que se aprovecha. ¿Están sancionados los curas acusados de pedofilia?
El fútbol tiene la maravillosa facilidad de sacarnos lo mejor y lo peor que tenemos. Que la historia de derrota de nuestro equipo no sea el pretexto para sacar a luz todas nuestras frustraciones de la vida diaria. Pido perdón a los neo aspados, pero por esas constantes alegrías, por esos gritos de gol, por esos coros de miles que hacíamos en la tribuna, yo no puedo joderle la vida a mi ídolo. Que haga lo que quiera, es su vida. Aprendamos más a ver en nuestras existencias y no en las de los otros.
    Termino con el extracto de un maravilloso texto dedicado al futbolista, el autor, Eduardo Galeano.

“El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar.

Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y más dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud...”

Fútbol a Sol y Sombra.


junio 05, 2015

MALA LECHE. ASÍ NO VAMOS A NINGÚN LADO, MNOS AL MUNDIAL

Un alumno me dice que entró a practicar a un canal. Estudia periodismo deportivo y ha ingresado a uno de los programas de TV líderes en el rating. Está contento, pero a la vez algo confundido. “Usted tenía razón, profe. Hacer buen periodismo es bien jodido. En la entrevista personal me preguntaron de qué equipo era hincha. Respondí que del equipo H. Felizmente, me dijo uno de mis nuevos compañeros de trabajo. Si decías que eras del J, no te contrataban”.
No es fácil para el periodista sacarse la camiseta. Pero eso no quiere decir que vas a falsear la realidad. Cuando las antipatías o simpatías son más importantes que los hechos, estamos jodidos. Es decir que cuando las emociones, los amigos y enemigos importan más que la realidad al momento de informar, nos encontramos frente a un grave problema.
El periodismo es subjetivo, pero no exageremos.
Está mal, entre otras cosas, porque los periodistas describen la realidad, y desgraciadamente, la mayoría de personas repiten sin dudar lo que dijo el medio. Siempre le digo lo mismo a mis alumnos. Si RPP dice que hubo un temblor grado 8 en Chimbote y tenemos familiares en esa ciudad, inmediatamente buscaremos alguna forma de comunicarnos para saber qué les pasó. Nunca dudaríamos. Jamás diríamos, ¿será verdad lo que dice RPP? Sería absurdo, ¿no?
Creemos en el medio ciegamente, como si fuera La Biblia, el Corán o el Majabháta. Pero los medios mienten. No todos, no todo el tiempo, pero sí los necesarios como para preocuparse. El periodismo está en crisis, no es novedad esto.
Quiero ser más específico.
El miércoles, cuando México nos hace el gol, en plena transmisión algún periodista deslizó la posibilidad de que había sido culpa de Claudio Pizarro, pues era el encargado de la marca. Y la verdad eso es lo que parecía. Minutos después en Twitter Vicente Cisneros (@vicengol) dice que ha visto detenidamente la jugada y quien pierde la marca es Requena. En la noche, en el programa Días de fútbol, seguramente asistido por un buen editor, Cisneros pasó en cámara lenta la jugada y dejó claro que, efectivamente, quien pierde la marca es Requena y no Pizarro. Un comentario anexo es que al final quien tiene la mayor responsabilidad en el gol es el arquero. Sin embargo, el fútbol es debatible y podríamos discutir el tema. No es el caso. Tampoco entra en discusión si el delantero estaba fuera de  juego. Absurdo perder el tiempo en eso.
Ayer jueves en la noche, RPP deportes hace una nota en la que responsabiliza a Claudio Pizarro del gol. Pierde la marca, dicen. No entiendo. No hay que tener un doctorado para hacer un mínimo cruce de información. Ver a los referentes como Cisneros, un detallista del fútbol, para comprobar nuestra idea. ¿Hacer un análisis de la selección sin haber visto CMD? No chequear todos los programas, especialmente aquellos del canal que tiene los derechos, es un descuido elemental. Me parece raro, o no saben o no les interesaba hacerlo.
¿Poner que Pizarro fue culpable asegura más links porque a muchos no les cae bien? ¿ En aspectos ligados como la política o economía se tomarán los mismos criterios? ¿Serán tan irresponsables en aspectos más importantes que el fútbol?
Espero que no, que sea una simple equivocación y gran suspicacia de mi parte, pero la realidad parece demostrarnos lo contrario.

junio 04, 2015

PELUCHÍN, EL NUEVO KAPUSCINSKI


"Peluchín" le hizo un gran favor a la mediocridad futbolera peruana. El rey del escándalo, la maledicencia, el raje y la difamación, de pronto se convirtió en referente moral y ético del país. En la mejor fuente de información de algunos “periodistas”. Así estamos pues. Los mismos que le echan la culpa al árbitro, a la FIFA, al clima y a la altura, ahora tendrán el argumento perfecto para justificar cualquier papelón de la Selección. A esa goleada histórica de Brasil, que sus estrechas y débiles mentes vislumbran, podrán justificar con un: "La culpa es de los juergueros". Al humillante baile colombiano, que su acomplejada  personalidad presiente, podrán argumentar con un: "Se lo debemos a los borrachos". No sé si me estoy quedando ciego, pero mucho no veo en el video. Pero supongamos que es cierto lo que el "Kapuscinski" barbado dice. Dejemos entonces que Gareca decida. Que haga lo que le parezca. No convirtamos esta “denuncia” en un tema nacional. Orientemos nuestras fuerzas hacia otro objetivo. La crisis del fútbol peruano ni empezó con una juerga ni terminará cuando todos los futbolistas sean abstemios. Manguera, Terry, Challe y Manco lo saben. El problema es más grave. Es un problema estructural, cultural. Para eso los periodistas tendrán que recurrir a otros referentes como Morris, Sebrelli, Perozzo, Villoro o Rodrigo Figueroa, estudiosos más capacitados que Peluchín.
    No importa. Una vez más triunfó el sensacionalismo y le dio el argumento perfecto a los que tienen la autoestima al nivel del suelo: "No iremos al Mundial por los juergueros". La mediocridad nacional te lo agradece "Peluchín".




junio 01, 2015

ANTERO FLORES, EL GATO CLASISTA Y RACISTA



    Le dicen Gato y hasta le alcanzan un Garfield para que la nota tenga más “color”. Claro que es simpático, pero dicen que Hitler también lo era. No digo que sea como él, simplemente trato de mostrar que el carisma no es la mejor referencia. ¿De quién hablo? Pues de Ántero Flores Araoz. “La periodista” le hace una nota “patera” al hoy candidato a la presidencia. Cada uno se gana sus frejoles como puede. Es una alternativa dice, hasta se atreve a llamarlo outsider. A mí me parece uno más de esa larga lista de oportunistas que no tienen nada que ver con el ejercicio honesto de la política. Se sabe que tuvo amores políticos con Keiko Fujimori y que su estudio defendió mineras. Pero no escribiré sobre eso. En realidad reproduciré parte de una entrevista que le hizo el periodista, ahora sí sin comillas, Ramiro Escobar. Está documentada. Que sirva como perfil del flamante candidato a la presidencia. Ahí está, simplemente para que lo conozcan más, si después de esto quieren votar por él, será a su cuenta y riesgo.

Un diálogo inolvidable.
Ramiro Escobar.

El jueves 1ro. de junio del 2006, apenas tres días antes de nuestra turbulenta segunda vuelta, el congresista Ántero Flores Araoz me recibió en su oficina del Congreso de la República, llena de cuadros de caricaturas de él mismo, para contestar algunas preguntas acerca del TLC. Uno de los temas era la iniciativa planteada por un grupo de ciudadanos para que el Congreso convoque a referéndum sobre el TLC. Mientras Omar Rubina preparaba la cámara, se produjo entre él y yo el siguiente diálogo….

- ¿Y usted cree, congresista, que debe aprobarse el referéndum sobre el TLC?
- Noooo, ¿le vas a preguntar a las llamas y vicuñas sobre el TLC?
- ¿Cómo?? ¿A quién se refiere con “llamas” y “vicuñas”?? Eso es insultante.
- Te parecerá insultante, pues, pero…
- ¿Cómo se puede referir como “llamas y vicuñas” a la gente?? Es insultante.
- Bueno, es tu opinión, si no te gusta, me voy. Esa es mi opinión. Un tema técnico no les puedes preguntar. Es una barbaridad. No les puedes preguntar a toda la ciudadanía. Al que no sabe leer y escribir, no le vas a preguntar eso…

- No los puede llamar “llamas y vicuñas”, señor.
- No lo estoy haciendo en el micro.
- No, pero igual es insultante. Me está agrediendo a mí y a numerosos compatriotas.

    La entrevista terminó poco después, en una atmósfera tensa e incómoda. Salí casi furtivamente y sin darle la mano.


mayo 15, 2015

FÚTBOL LIBERAL


Hijito, hace muchos años, antes de convertirse en negocio, el fútbol era alegría, fiesta, juego y pasión. 

(Y en los estadios había gente) 

 

Lo ocurrido ayer en La Bombonera no es otra cosa que una nueva versión del fútbol “moderno”. En el fútbol “moderno”, que no es otra cosa que el liberalismo metido en una cancha, la publicidad, la recaudación, las transferencias y el precio de jugadores y entrenadores, es lo más destacado por los periodistas; y el juego, se convirtió en un transito aburrido en donde lo fundamental es no perder.

Hace rato que el liberalismo, que no es otra cosa que la religión del “todo vale”, llegó al fútbol, lo de La Bombonera es un claro ejemplo. Gritarle alguna cosa al rival es parte del folclore, cantar alguna tonada magnificando algún momento difícil del otro equipo, es parte del juego, pero cuando eso se convierte en agresión gratuita y vandalismo, se pasó un límite. Y en el fútbol moderno, en ese que festeja más un traspaso que una huacha, hace rato que se pasaron varios límites. En la Argentina y aquí.

El fútbol está en crisis porque la cultura humana hace rato que está en decadencia. Vivimos como jugamos, dijo alguien, y hoy las canchas de fútbol son una versión sofisticada de Tía María, Belaunde Lossio, los políticos corruptos y la destrucción del planeta.

Para recobrar un poco esa pasión sana que era el fútbol, aquí un texto de Eduardo Galeano dedicado al hincha.

 

 

El hincha

 

Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno. Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.

 

Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella

se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.

Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval.

 

 

FACHOS, COCINEROS, INTOLERANTES E INDIFERENTES

Las movilizaciones se han convertido en parte de la vida nacional. Me levanto y lo primero que hago es ver Twitter para saber cómo terminó l...