julio 22, 2009

Micky me hizo goleador

    El año 1990 había sido extraordinario. No solo nos convertimos en el programa más visto del canal, sino también en el más prestigioso. Sin embargo, las cosas no terminaron bien y tuvimos que salir del 7. Nos llamó Panamericana y hasta oficina nos dieron. Finalmente firmamos con el 13. Y nos fue bien. No tanto como en el 7 pero nos fue bien. Una muestra de ello fue que Micky Rospigliosi nos invitó a un campeonato de “estrellas” de la TV y del fútbol organizado por la empresa de apuestas Superlotto. Nuestro equipo era: en el arco Pepelucho Rospigliosi, el hermano de Micky, en la defensa Guillermo Giacosa y “Titín” Drago, en la volante su hermano “El Diablo”, adelante Roberto del Águila y yo. Nosotros éramos Municipal y nuestro primer partido fue contra la U. Al frente teníamos al ex arquero de la selección “Papelito” Cáceres, Chumpitaz, Leguía, Eddie Fleischman y algunos otros. También jugamos contra Alianza con Cubillas, “Mango” Olaechea, Jaime Izaga y, si no recuerdo mal, el dirigente Fernando Farah. Recuerdo que por alguno de esos equipos también estaba el “Chino” Rivera. Incluso conversamos largo y le dije que llevaría a mi hijo a probarse al Municipal. 

junio 17, 2009

Apenas lo conocía y se murió

    Tiene veinte años pero ya habla como vieja.” Todos los hombres son iguales”. Mi alumna sufre de un mal extendido. Una pandemia juvenil de la que la OMS no tiene ni idea: el desengaño.
  • No digas eso.
  • No,  profe. Todos los hombres son iguales.
    La tomo del brazo y saco de lo más profundo de mi alma una enseñanza aprendida en un monasterio de monjes budistas. Repito una por una las palabras de la metáfora enseñada por el maestro Po:

- “Si construyes una casa y te toca clavar en una pared y de pronto se dobla el clavo, ¿desconfiarías de todos los clavos? ¿dirías que todos los clavos son iguales?

    La chica me mira, sonríe.

- No, sería estúpido, deben haber otros clavos que sirvan.
- Hay que confiar, siempre hay que confiar.

    La alumna se va y comenta algo con una amiga. Nunca sabré de qué hablan.
    La verdad es que nunca estuve en monasterio budista alguno y salvo el administrador del Chung Yiong de Barranco, no conozco a nadie que se parezca al maestro Po.

febrero 19, 2009

Escucho Oh, Sister de Bob Dylan y me sale esto, sin posibilidad de cernirlo ni negarme a escribirlo.

    Un día te fuiste y quedaron palabras en el aire y por más que te buscaron no pudieron alcanzarte. El barrio era oscuro hasta que tú salías. Lo malo es que lo sabías. La casa oscurecía cuando te ibas pero eso nunca lo supiste. Un día , muy pequeña, descubriste que entre el amor y el odio no habían diferencias.

enero 28, 2009

Hombre sin brazos tomando desayuno

    Seguro que lo ha visto. Debe tener unos sesenta años, le faltan los dos brazos pero le sobra sonrisa. Su centro de operaciones está en el puente Aramburú de la Vía Expresa. Se acerca al carro, te dice algo y aunque nunca le des nada, te regala una sonrisa. Es posible que sea una impostación “marketera”, no importa. Verlo sonreír, a pesar de su estado, es conmovedor. Y ya van varios años que lo hace. Hace algunas semanas, como casi todos los días, pasamos con mi esposa y lo vimos, pero en una faceta distinta. Estaba tomando desayuno. Era increíble. Una de las cosas más alucinantes que he visto. Una especie de Toulouse Lautrec encima de la Vía Expresa. Era como un cuadro de Dalí que se salía del marco y te tocaba

enero 16, 2009

Simplemente salió

    Me siento frente al teclado sin saber claramente a dónde iré. Hace rato que no escribo ni una línea. Pensé que la publicación de mi libro iba a ser un estímulo pero no. En realidad tampoco es que haya dejado de escribir por eso. Simplemente no sale nada. Tengo muchas ideas y eso es como no tener ninguna. Ahora, como tantas veces, me siento a escribir casi obligado por una voz que me dice que debo hacerlo. Lo hago por obligación y de hecho estas líneas es lo más lejos que he llegado. Seis, siete o diez líneas. Qué bárbaro, no creí llegar tan lejos. No, por lo menos hoy no.

abril 22, 2008

YA ESTABA ENCAMINADO

    Ya está encaminado. Así decían las abuelas cuando los nietos alcanzaban la madurez. El padre, casi siempre asustado, equivocándose a cada paso y atormentado por la formación del hijo, muchas veces no podía ver que el chiquito ese que lloraba por todo, que tenía una facilidad increíble para meterse en problemas, ya era mayor. Las abuelas, desprovistas de la responsabilidad directa de la crianza, eran sabias y podían ver que el “bebito” ya era todo un hombrecito. Y tal vez sin diminutivos. Ya estaba encaminado. Hago toda esta reflexión a partir del año y medio que mi hijo vive en West Palm Beach. La vida, la crisis limeña, la falta de oportunidades, el no tener una familia influyente; en fin, el ser parte de la mayoría de peruanos, lo llevaron a Estados Unidos. Fue dura la decisión pero acertada. Y fue terrible el dolor de la separación. Fue como si me sacaran una extremidad sin anestesia. Lloraba como loco. Llegué a creer que me moriría de la pena. Veintisiete años juntos, pasando por todo; con plata, sin plata; con miedos, con sueños lejanos; solo, casi siempre solo con mi hijo, luchando, pero sobre todo riendo. Y un día se fue. Ese chico al que enseñé a volar cometa y se ponía tenso agarrando la pita como si de eso dependiera el futuro del mundo; ese pequeño, algo más grande, un día agarró a sus dos labradores y se fue a los Estados Unidos.

febrero 07, 2008

SALUDEN CARAJO

    La gente no saluda. Es como si el saludo disminuyera a la persona. Como si el saludo costara. Como si el saludo te hiciera menos. Me acabo de mudar a un condominio. 128 familias. Me encuentro con mucha gente. Algunos saludan, es cierto. Pero hay un grupo de personas que no saluda. Miran para abajo. Miran al costado. A un lado. Al otro. Es increíble. No lo entiendo. Con mis adolescentes alumnos universitarios lo converso bastante seguido. Saluden. Saludar es decirle al otro que le interesas. Es decir que no tienes nada que ocultar. Es decir que no tienes miedo. Es decir mis padres invirtieron en mi educación y no los defraudo. No saludar es decirle a la gente nadie me educó. No saludar indica algún problema de personalidad.

noviembre 15, 2007

Jugando al muertito


(publicado en Caretas edición 2000. 31-10-07)
Apuntes para un banco de epitafios.

"No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda."
Woody Allen

    La intuición es la mayor virtud que debe tener un periodista. Lo dice Jon Lee Anderson, que del oficio conoce bastante, y aunque todavía no aprobé esta materia creo que estoy cerca. Con un presentimiento que envidiaría Agustín Merino, pido a mi amigo el poeta Renato Cisneros que me escriba su epitafio. A pesar de que sus tiempos y los míos rara vez coinciden - es un tardón de mierda - Renato cumple con la solicitud a tiempo, tan a tiempo que casi se usa. Una semana después de darme su último aviso al mundo, los médicos que lo atendieron en La Oroya por un Edema de Glotis que casi termina en asfixia, dicen que estuvo a un tris de morir. - Me cagaste mi nota del día de los muertos - le increpo. Tiro al palo. Finalmente la intuición no fue tal. Esta vez no pude aprobar, Jon. Pero estuve cera. Cuando el poeta muera quiere que le pongan en su tumba:

agosto 02, 2007

A PROPÓSITO DEL 28

SOBRE LA PATRIA
    ¿Qué es la patria? Un hijo lejano, una lágrima que finalmente se puede domesticar, que salta, grita, da la patita, sale y se esconde sólo cuando yo se lo digo.
    ¿Qué es la patria? Mi madre asesinada por los medios, mi padre ausente, mi pelo teñido de rojo. Mis perros lejanos.

mayo 27, 2007

No hay sifón (3)

    "La Vieja Roticería". Así se llama el escenario de nuestro primer encuentro con la comida bonaerense. El sitio era simpático, humilde y con una comida estupenda. Ese clásico lugar, muy popular, donde comes codo a codo con la gente. La sensación es extraña pues nunca comemos así en Lima. Una vez más comprobé que aquí la comida es barata. Tome nota: Una enorme milanesa a la napolitana, 4 pesos, un bife de chorizo, 7 pesos, una porción de fritas (papas fritas) y dos botellitas de vino banco de Mendoza. Todo a 35 pesos. Diez dólares. Increíble. Y todo muy bueno. Excelente. Transcurre el tiempo y reparo en algo, el mozo no nos trajo el sifón. Durante todo el viaje le hablé a mi esposa de esta singularidad argentina. La expectativa del encuentro con el sifón era especial pues en casa tenemos uno muy antiguo. Me lo regaló en 1990 mi amigo Daniel Almirón. Viene el mozo y le reclamo cordialmente el sifón. No, me dice, el sifón ya no existe en Buenos Aires.

FACHOS, COCINEROS, INTOLERANTES E INDIFERENTES

Las movilizaciones se han convertido en parte de la vida nacional. Me levanto y lo primero que hago es ver Twitter para saber cómo terminó l...