marzo 14, 2014

El Veco, el perro Pluto y el periodismo de periodistas.



Años 80. Avenida Uruguay, 9 de la mañana. Termina “Las Mañanas del Veco”. Quiero hablar con él. Hace relativamente poco el uruguayo llegó al país aquejado de “peruanitis”, mal que adquirió por decir que nuestra selección de fútbol era mejor que la uruguaya. Y así era. Por eso clasificamos al Mundial de España 82. Sí, alguna vez tuvimos una selección favorita para clasificar a un mundial. Qué tiempos.

Entro a las míticas oficinas de radio El Sol. La del gran Pocho Rospigliosi, la de Luis Valdez, la de Lucho Garro, la de Mario Grau, Izusqui y Portanova. Hablo con El Veco. Las Mañanas… debe ser uno de los mejores programas deportivos que escuché en mi vida. Gracias a él me enamoré de la radio. Cómo olvidar las historias de Borocotó. Ese programa era lo máximo. Pido hablar con él. Al rato viene. ¿En qué lo puedo servir? Me trata de usted. Lo veo y me quedo paralizado. Es como estar frente al David de Miguel Ángel, parado en la Puerta de Brandenburgo o esperando una góndola en Venecia. Sí. Así me sentía. Me recupero. Le digo que estoy terminando de estudiar sociología y que mi tesis es sobre la relación entre fútbol y sociedad. “Los países juegan de acuerdo a su historia. A sus tradiciones e idiosincrasia”. Trato de impresionarlo. No sirve el floro. No hay plata, pibe. No importa, quiero ganar experiencia. No, siempre se le debe dar dinero al que trabaja. Será para la próxima.

1
La vida me pone en un programa de TV. Dentro de las muchas entrevistas que hicimos, recuerdo la del Veco. Fue en su departamento de San Isidro. Lo recuerdo como un buen tipo. Conversador. Bastante gordo y más bajo que la primera vez. Ya era una estrella indiscutible del periodismo peruano. Ya se había peleado con Pocho. De aquella conversación recuerdo dos conceptos muy buenos y otro no tanto. “Cuando escribas trata de trasmitir la emoción sentida. ¿Sabes cómo se hace eso? Redactando en el momento. Si viste un buen partido, escribe la crónica una vez finalizado el encuentro. Si lo haces después, la emoción se va. La emoción nunca hay que postergarla. Hay que escribir en caliente”.

García Márquez, Kapuscinski y otros grandes del periodismo han dicho lo mismo. El texto lo puedes publicar cuando quieras pero debes escribirlo en el momento. Con la emoción fresca. Siempre se lo digo a mis alumnos. Creo fielmente en esta idea. Gracias Veco.

2
En la misma entrevista me habla de otro aspecto fundamental al escribir. Conocido pero no por eso menos importante: la construcción de metáforas. “Los periodistas deportivos, más que colegas de otros rubros, deben crear metáforas para generar imágenes. Sin embargo no entiendo algunas. Por ejemplo esa que dice “ese rival es un hueso duro de roer”. ¿Duro de roer? ¿Quién inventó esa metáfora: el perro Pluto? Las metáforas se construyen con imaginación, con creatividad, algo que se nutre de la lectura. Si no lees, no hay buenas metáforas”.

Así era El Veco: directo, sarcástico, inteligente, analítico. Pero por supuesto que como todo mortal también se equivocaba.

3
Comienzos de los 90. Se lanza un proyecto para hacerle la competencia a RPP. Se llama Antena 1 y me contratan como asesor. El proyecto, como tantos que se atrevieron a competir con la líder, fracasa. Pero no todo es malo. De aquella experiencia recuerdo las interesantes conversaciones con el simpático padre Pablo y haberme reencontrado con El Veco. Lo seguía admirando pero aquí lo vi en otra dimensión. Definitivamente no era su mejor versión.

Por estos años su “oído a la música” ya era su principal caballito de batalla. Sin embargo había otra frase que lo caracterizaba: “No hay que hacer periodismo de periodistas”. Con todo el cariño que me genera la persona que me hizo sentir la radio como ningún otro, discrepo de este comentario. Creo que cuando el colega comete errores y peor aún, cuando le hace daño a la profesión, se le debe señalar con el dedo y apartarlo de los otros que sí trabajan bien. En un país como el nuestro, donde muchos vendieron su pluma y su alma al fujimorismo, no podemos quedarnos callados ante el inmoral, el mermelero y el cretino, porque perjudican el oficio que tanto amamos.

Javier Darío Restrepo habla sobre el periodismo de periodistas: “La solidaridad gremial se entiende como el esfuerzo conjunto para progresar personal y profesionalmente. La de los periodistas es, pues, una unión para ser mejores no una mafia que fortalece mecanismos para hacer el mal.”

Duro pero exacto. Parece que lo escribió pensando en el Perú

Uno de los graves problemas que tenemos los peruanos es la falta de autocrítica. Chile, Alan, Fujimori, Sendero Luminoso, el árbitro y un largo etcétera, son los responsables de nuestras desgracias. Y claro que tienen su responsabilidad. Sin embargo muchas veces solo nos quedamos en eso. La culpa siempre la tiene el otro. Esa falta de vernos como somos y criticarnos es uno de los cánceres de país.

Y en el periodismo es galopante.

Hay una malentendida solidaridad gremial con quienes cometiron flagrantes delitos. Incuso algunos con denuncias de violación de menores. Tampoco se trata de hacerles la cruz y proscribirlos de por vida. El problema es que no hay una real capcidad de rectificar y encima como se trata de buenos comunicadores terminan siendo líderes de opinión. Necesidad del mercado la llaman. Y el periodismo por los suelos.

Sigo citando a Restrepo: “El tema tiene que ver, también, con la necesidad de la autocrítica como mecanismo para mejorar. Críticas y autocríticas son necesarias porque dejan ver las debilidades y los errores que estorban el progreso personal y profesional. Cuando esas debilidades se perciben, es más cierta la posibilidad de un progreso porque corregir errores y superar debilidades son pasos indispensables para progresar”.

Tampoco se trata de ir criticando porque sí. De hablar mal o meterle un puñal al colega, actividad bastante común entre periodistas desgraciadamente. No. Se trata de mirar el error, señalarlo y corregirlo. Sin saña ni maldad, simplemente con el propósito de aprender.

Y por supuesto, cuando nos critiquen no picarnos. Tomarlo como parte de una actividad que está en el ojo de todos. Que es pública. Si no queríamos que nos critiquen, nos hubiéramos dedicado a otra cosa.

Corregir es avanzar.

Con fundamentación y buena onda, bienvenido el periodismo de periodistas.

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