enero 30, 2013

¿Era gay el Doctor Smith?

Galanes que mataban con la mirada, femme fatale, niños prodigio, héroes capaces de hacer lo imposible por salvar a su dama, ingenuas amantes que entregaban su más preciado tesoro la primera noche, astutos ladrones que siempre burlaban a la policía.

Años 60. La TV empieza a colarse en los hogares y con ella personajes que rápidamente se convierten en referentes de la cultura popular. Mientras los chicos nos enamoramos de Bárbara Feldon, la graciosa agente 99, las chicas sueñan con arrancarle un beso a Simón Templar, El Santo. Los más ingenuos se conmueven con el candor de Gilligan y todos amamos a Robert Young, actor principal de Papá lo Sabe Todo.


Pero la TV también nos trajo otro tipo de personajes. Singulares seres de comportamientos delicados que destacan por sus maneras distintas a las convencionales. Amanerados personajes que escandalizan a una sociedad que aún no está preparada para su llegada.

Creo que el primero que salió del closet fue el doctor Zachary Smith. Cobarde como pocos y profundamente amanerado, el simpático villano de Perdidos en el Espacio, era dueño de una delicadeza que lindaba con el ridículo y un enojo típicamente femenino. Smith exponía sus maneras sin reparar en el qué dirán, por eso lo podíamos ver compartiendo un pic nic con el robot o haciéndose un peinado ayudado por su amigo de hojalata. Pero si su compañero no satisfacía sus caprichos, se entablaba una discusión que siempre terminaba cuando Smith le quitaba la batería. Toda una escenita.

Aunque sería una ligereza decir que Smith era gay, de igual forma es una ingenuidad no señalar que era amanerado.

¿Smith será el primer gay de la TV?

Otro personaje singular era Bugs Bunny. Este adicto a las zanahorias (me inhibo de hacer referencias psicoanalíticas) también era fanático del maquillaje y vestimentas femeninas. He perdido la cuenta de las veces que apareció con tacos, faldita y boca pintada. A eso habría que sumar su afición por besar a los hombres en la boca. Al mejor estilo del Bayly de los 90, Bugs pretendía hacernos creer que esos besos eran una gracia. En realidad creo que tenían que ver con sus más profundos deseos.

Popeye y Brutus, símbolos clásicos de la virilidad pero no del buen gusto (hay que estar bien escaso de amigas para pelearse por Olivia), también se han ganado un lugar en esta lista. Es cierto que en la serie destilan brutalidad y falta de delicadeza pero un día no pudieron más y declararon su amor en público. Hace algunos años el jugo de frutas Minute Maid lanzó una publicidad muy extraña. En ella se ve a los héroes intercambiando gestos tiernos. En un momento Popeye se sienta en una hamaca y Brutus lo empuja. Luego ambos se divierten en la playa jugando en la arena y se hacen un tatuaje que dice “amigos por siempre”. La singular publicidad termina con ambos paseando en una bicicleta doble mientras Olivia trata de llamar su atención con gestos seductores.

Tuvieron que pasar 70 años para que los marineros se animaran a ser ellos mismos.




Minute Maid Popeye - Mike Smith from FFAKE Animation on Vimeo.

Ya en estos tiempos, Gastulo Smithers no tiene reparos en mostrarse como una loca profunda. Este personaje de los Simpsons, brazo derecho del señor Montgomery Burns, manifestó en más de una ocasión el amor que sentía por su jefe. Por lo menos para mi hay tres pruebas contundentes:


1. Cuando Lisa, la hija de Homero, le pide a Smithers que lo ayude a encontrar a la inventora de Stacey Malibu, la Barbie de Springfield, Smithers enciende su computadora y en la pantalla aparece desnudo el señor Burns diciendo: “Hola Smithers usted también me excita”

2. Cuando un cohete-mensaje de la misma Lisa entra en la oficina de Burns y queda en su traje, Burns le dice a Smithers: "Tengo un cohete en el bolsillo", a lo que éste responde "No tiene que decírmelo, señor".

3. La sexualidad de Smithers y su amor por el señor Burns quedan demostrados en el capítulo en que se anuncia el fin del mundo. Cuando la desgracia está a punto de ocurrir, Smithers se dice "Oh, qué demonios" y besa en la boca a Burns. Más tarde, cuando comprueban que era una falsa alarma, se excusa diciendo que el beso debe tomarlo como algo del más profundo respeto.

No sé quién habrá sido el primero en mostrar sus delicadezas en TV pero ya viene siendo tiempo de hurgar en la historia y ubicar a ese singular mortal que por primera vez se atrevió exponer su lado más tierno sin importar lo que se dijera de él.

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